¿Qué es el vitíligo?
El vitíligo es un trastorno de la pigmentación de la piel, como resultado de la alteración y destrucción de los melanocitos, que son las células que producen la melanina, el pigmento responsable de la coloración cutánea natural. La consecuencia es la existencia de áreas de piel despigmentadas, sin coloración.
El trastorno afecta primariamente a la piel, aunque puede afectar a la pigmentación de otras localizaciones anatómicas, entre las que se incluyen los ojos y el pelo. La prevalencia del vitíligo en la población varía del 0.1% al 2%.
El vitíligo puede ser focal (cuando da lugar tan solo a unas cuantas áreas despigmentadas), segmentario (cuando las áreas despigmentadas aparecen tan solo en una mitad del cuerpo) y generalizado (cuando las áreas de vitíligo afectan a todo el cuerpo).
La evolución del vitíligo es impredecible: mientras algunos pacientes solo desarrollan unas cuantas manchas, en otros la despigmentación afecta a casi todo el cuerpo. La enfermedad no muestra predilección racial, étnica o socioeconómica. Sin embargo, dado el contraste con el resto de la piel, la despigmentación es más llamativa en los individuos de piel oscura. Desde el punto de vista psicológico, es una de las enfermedades de la piel que afectan más a quienes la padecen.
El vitíligo puede afectar a personas de todas las edades, aunque habitualmente el comienzo suele presentarse en adultos jóvenes (segunda y tercera década de la vida).
La causa del vitíligo no es totalmente conocida, aunque se piensa que es un proceso autoinmunitario, es decir, un proceso durante el cual el organismo pone en marcha una respuesta defensiva, inmunitaria, contra algunas de sus propias células, en este caso los melanocitos, provocando su destrucción.
El diagnóstico se establece mediante una cuidadosa historia clínica y la exploración física, incluyendo la totalidad de la cubierta cutánea, que pone de manifiesto la existencia de áreas de despigmentación, cuyos contornos destacan sobre el color de la piel no normal. Una biopsia
(GLOSARIO)
de la piel confirma el diagnóstico de presunción. Un paciente con vitíligo corre mayor riesgo de presentar otras afecciones de mecanismo autoinmunitario, especialmente a nivel de la glándula tiroides.
Un tratamiento puede no ser necesario en casos limitados o cuando las manchas no causan preocupación al paciente.
Se dispone de las siguientes opciones:
- Tratamientos tópicos, mediante cremas que son aplicadas a las áreas afectadas, con el objetivo de bloquear la respuesta autoinmunitaria en dichas áreas, disminuyendo las agresiones a los melanocitos.
- Fototerapia, mediante la aplicación de luz ultravioleta o láser en las áreas afectadas, con longitudes de ondas específicas.
- Tratamientos quirúrgicos, entre los que se incluyen el trasplante de un área de piel normal al área afectada de despigmentación o bien de un cultivo de melanocitos en dicha área; pueden estar indicados en ciertos tipos de vitíligo localizado.
En la mayoría de los casos el tratamiento del vitíligo requiere una combinación de las diversas opciones terapéuticas.
Fuentes:
JAMA
Vitiligo Foundation
|