Vitaminas E y C para la prevención del Alzheimer
Dos estudios epidemiológicos, publicados en el Journal of American Medical Association (JAMA) del 26 de junio de 2002 -uno realizado en los Estados Unidos (Chicago), y otro en Holanda (Rotterdam)- llegan a la conclusión, respectivamente, que tanto una dieta rica en alimentos que contienen vitamina E, como una dieta rica en las vitaminas C y E, parecen asociarse con una reducción del riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
Tanto la vitamina E como la vitamina C funcionan en el organismo como antioxidantes, es decir, neutralizan las lesiones producidas por la acción nociva de los radicales libres de oxígeno, en un proceso conocido como estrés oxidativo. Por otro lado, se dispone de datos que sugieren que en la génesis de la enfermedad de Alzheimer pueden jugar un papel importante esta acción de los radicales libres de oxígeno.
Se denominan radicales libres de oxígeno a los siguientes subproductos del metabolismo celular normal del oxígeno, con uno más electrones desparejados, que se comportan como moléculas extraordinariamente inestables y agresivas:
- El superóxido [O2 -], extraordinariamente tóxico, que es rápidamente convertido por la enzima superóxido-dismutasa en peróxido de hidrógeno [H2O2];
- El peróxido de hidrógeno [H2O2], bastante menos tóxico;
- oxhidrilo [OH.];
- oxígeno singular [1 O2 ].
Los hallazgos de estos dos estudios -prospectivos y observacionales- ofrecen la primera evidencia de que en los seres humanos los antioxidantes -como son las vitaminas E y C- pueden ayudar a proteger a individuos sanos contra el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, hecho que ya había sido sugerido en experimentos en modelos animales.
En el estudio norteamericano, 815 residentes en el área de Chicago -con 65 años o más- libres de enfermedad de Alzheimer, fueron interrogados respecto a su dieta y otros factores, y sometidos a un seguimiento de una media de 4 años. Aproximadamente la mitad de los participantes era de raza blanca y la otra mitad de raza negra. Un total de 131 individuos desarrolló la enfermedad de Alzheimer. La frecuencia de la enfermedad de Alzheimer entre los participantes con nivel más elevado de vitamina E en su dieta alimentaria fue un 70% más baja que entre los que consumían un nivel más bajo de vitamina E en sus dietas. El efecto protector de la dieta rica en vitamina E no se observó en los individuos que portan el gen APOE epsilon 4, que se asocia con un riesgo muy elevado de padecer la enfermedad de Alzheimer.
En el estudio holandés, se investigó una población de 5.395 residentes en Rotterdam que tenían al menos 55 años de edad, con un estado cognitivo normal y que vivían independientes, consiguiendo información sobre su dieta y otros muchos factores. Estos individuos fueron seguidos durante un periodo medio de 6 años y un total de 146 participantes desarrollaron la enfermedad de Alzheimer. Las dietas con mayores contenidos de vitamina E y C (pero los que tomaban las vitaminas como suplementos en forma de preparaciones farmacéuticas) se asociaban a los porcentajes más bajos de enfermedad de Alzheimer, especialmente entre los fumadores, que por el hecho de fumar corren un riesgo mayor de padecer la enfermedad de Azheimer. En los fumadores, aunque no en los no-fumadores, la inclusión en la dieta de beta-carotenos y flavonoides -otros tipos de antioxidantes- se asociaba con una reducción del riesgo de enfermedad de Alzheimer.
El estudio holandés concluye que sus resultados sugieren que contenidos más elevados de vitamina C y vitamina E en los alimentos de la dieta se asocian con menor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Si estos datos reflejan una asociación causal ha de ser aclarado en estudios posteriores.
En un editorial que comenta los dos estudios, publicado en el mismo número del JAMA, se afirma que, a pesar de la concordancia de los hallazgos, estos dos no aportan la respuesta definitiva a la cuestión de si las vitaminas antioxidantes E y C protegen realmente contra la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, la idea de que la vitamina E y la vitamina C pueden tener efectos beneficiosos en el proceso que conduce al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer tiene sentido.
Fuente: JAMA
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