La vitamina E, en dosis diarias de 400 U.I., puede incrementar el riesgo de muerte
Investigadores de la John Hopkins University, en Baltimore, EE.UU., han presentado en las sesiones científicas de la American Heart Association 2004 (del 6 al 11 Noviembre) celebradas en Nueva Orleans, una comunicación en la que llegan a la conclusión de que "dosis elevadas de vitamina E pueden incrementar el riesgo de muerte".
En estudios previos en animales y en datos extraídos de estudios observacionales en humanos, los suplementos de vitamina E parecían prevenir las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. No obstante, otros estudios sugerían que las dosis elevadas de vitamina E podrían ser peligrosas.
Para determinar si existe una relación "dosis/respuesta", los investigadores de la John Hopkins University examinaron diferentes dosis de vitamina E incluidas en suplementos dietéticos y el riesgo de muerte por cualquier causa. Asímismo estudiaron las tasas de mortalidad en los ensayos clínicos publicados comparando la suplementación de la dieta con vitamina E con un placebo, incluyendo los datos extraídos de 14 estudios, desde 1993 a 2004. Las dosis varían de 15 a 2000 UI/día, con un aporte suplementario medio de 400 UI/día.
De acuerdo con los datos obtenidos en el análisis, no hay aumento del riesgo de muerte con una dosis de 200 UI/día o menos, y pueden incluso detectarse algún beneficio. Sin embargo, se halló un incremento del riesgo de muerte en cantidades por encima de los 200 UI/día y un aumento significativo del riesgo de muerte a partir de las 400 UI/día. Aquellos pacientes que toman dosis superiores a 400 UI/día de vitamina E tienen alrededor de más de 10% de probabilidades de morir que aquellos que no las toman. Según el director del estudio, el profesor Edgar R. Millar, muchos son los norteamericanos que toman una sola cápsula de vitamina E al día como suplemento, pero con una dosis entre 400 y 800 UI.
Para muchas personas la confusión nace (según el profesor Miller) de que sus médicos les han recomendado la suplementación con vitamina E, tomando como base estudios que sugieren que es beneficiosa para enfermedades específicas. Así, por ejemplo, un estudio realizado en personas con una historia previa de crisis coronaria demostró que la administración de vitamina E se correlacionaba con un menor riesgo de sufrir una segunda crisis. En otro ensayo clínico, la vitamina E parece ser beneficiosa con pacientes con insuficiencia renal terminal. Sin embargo, en ambos estudios los pacientes suplementados con vitamina E tenían más probabilidades de morir que los de un grupo placebo .
Habitualmente el aporte diario de vitamina E en nuestra dieta ronda los 6-11 UI/día; los aceites vegetales, las nueces y los vegetales de hoja ancha son las principales fuentes dietéticas de la vitamina E.
Las preguntas que necesitan todavía respuestas convincentes son (según Miller): ¿cuáles son los efectos de una dosis de 200 UI/día de vitamina E, y cómo éstas dosis bajas, en combinación con otras vitaminas, pueden afectar de manera positiva a la tasa de mortalidad? ¿Cuál es dosis apropiada? ¿Cómo una dosis baja, y con qué combinación, puede ser beneficiosa?.
Fuente:
Annals of Internal Medicine
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