Un estudio publicado en el año 2002 en la revista The New England Journal of Medicine había llegado a la conclusión de que en los pacientes con enfermedad de Alzheimer, la detección en su plasma sanguíneo de niveles elevados de homocisteína parecía ser un fuerte e independiente factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad, junto con los otros factores ya conocidos (edad, historia familiar y genotipo para la apolipoprotein E (APOE)).
El interés de este hallazgo radicaba en que este nuevo factor de riesgo ("la homocisteína sería como el colesterol -decía el primer firmante del trabajo Sudha Seshadri- ya que en exceso es mala") podía ser controlado con medidas dietéticas -una dieta equilibrada con una parte considerable de verduras y frutas- y con suplementos vitamínicos de ácido fólico y, en menor grado, de vitaminas B6 y B12.
Ahora, en un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 20 de Octubre de 2008, se plantea comprobar la pretendida eficacia de la administración a dosis elevadas de suplementos del complejo vitamínico B (ácido fólico,y vitaminas B6 y B12) en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.
La investigación, aleatorizada, a doble ciego y controlada con placebo, ha sido llevada a cabo en los departamentos de Ciencias Neurológicas de varias universidades de los EEUU (Southern California, Los Angeles, Texas, Dallas, Mount Sinai, New York y Yale) sobre un total de 340 pacientes con enfermedad de Alzheimer, a los que se administraron dosis elevadas de ácido fólico (5 mg./día), de vitamina B6 (25 mg/día) y de vitamina B12 (1 mg/día).
La conclusión es que la administración de suplementos a dosis elevadas de vitaminas B (ácido fólico y vitaminas B6 y B12) no frena el curso del deterioro cognitivo en la enfermedad de Alzheimer.