Virus H5N1: difícil transmisión entre humanos
Dos artículos publicados en marzo de 2006 en dos revistas científicas, Nature y Science, por dos grupos de investigación, trabajando de modo independiente, pueden explicar porqué el virus H5N1 de la gripe aviaria es tan letal para los seres humanos y al mismo tiempo tan difícil de ser transmitido entre ellos.
Al contrario de lo que sucede con los virus de la gripe humana, el H5N1 infecta preferentemente células situadas en la parte inferior del aparato respiratorio, a nivel de los alvéolos (estructuras situadas en la profundidad de los pulmones, a modo de pequeños sacos, a través de cuyas paredes se produce el paso del oxígeno a la sangre). Dada esta situación profunda dentro del aparato respiratorio, no es fácil que el virus sea lanzado al exterior mediante un golpe de tos o un estornudo y, vehiculado por gotitas, contamine, siguiendo la vía habitual de la transmisión de los virus de la gripe humana, a otro ser humano.
Hasta ahora (27 de marzo de 2006), el virus H5N1 ha provocado la muerte de 98 de los 177 de los seres humanos que han sido infectados. Los expertos en gripe consideran con preocupación que si el virus H5N1 mutara hacia una forma que se transmitiera fácilmente entre humanos, se podría desatar una pandemia. Los dos trabajos publicados en la pasada semana en Nature y en Science aportan la clave sobre qué tipo de mutación sería necesaria para una fácil transmisión entre humanos.
El trabajo del primer grupo de investigadores, liderado por Yoshihiro Kawaoka, de la Universidad de Wisconsin, Madison, y publicado en Nature, ha analizado en varios tejidos humanos la posible presencia de receptores en los cuales puedan acoplarse los virus H5N1.
Los virus de la gripe humana muestran preferencia por acoplarse con los receptores alfa 2,5 galactosa, que pueblan la mucosa respiratoria humana desde la nariz a los pulmones.
Por el contrario, el virus de la gripe aviaria prefiere los receptores alfa 2,3 galactosa, frecuentes en las aves, pero que, hasta ahora, se pensaba que no existían en los seres humanos. Sin embargo, el equipo de investigadores de Michigan ha encontrado que los receptores alfa 2,3 galactosa también se encuentran en los seres humanos pero solamente en y alrededor de los alvéolos.
El segundo equipo de investigadores, liderado por el patólogo Thies Kuiken de la Universidad Erasmus en Rotterdam, Holanda, demuestra que el virus H5N1 se acopla rápidamente a células de los alvéolos dotadas de receptores alfa 2,3 galactosa, pero no a las células de la mucosa del tramo superior del aparato respiratorio, desprovistas de estos receptores. El trabajo de Kuiken y colaboradores, publicado en la revista Science de 20 de marzo de 2006, hace notar que esta preferencia del virus H5N1 por los alvéolos encaja con los hallazgos en las autopsias realizadas en pacientes fallecidos de gripe aviaria, en los que las lesiones se concentran en los alvéolos y no en el tramo respiratorio superior.
Por otra parte, estos hallazgos también explican porqué las tomas de muestras nasales son menos seguras que las muestras tomadas en la garganta, para detectar la presencia del virus H5N1.
Fuente: Nature Science
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