La violencia en el barrio afecta a la salud
En un artículo publicado en el Journal of Epidemiology and Commnunity Health del 13 de Julio de 2006, investigadores del Instituto de Práctica Médica y Medicina Comunitaria de Oslo, Noruega, se plantean estudiar la asociación entre el nivel de violencia de la vecindad y el miedo a la violencia con la actividad física en ancianos.
La actividad física entre los ancianos es considerada hasta ahora una función de su estado de salud, pero pocos estudios han comparado esta actividad con las características del barrio en el que viven.
Esta comparación es la que han realizado los autores noruegos. Los participantes en el estudio poblacional han sido 3.499 residentes en Oslo con edades de 75/76 años.
Los principales resultados han sido los siguientes: El 20,5% de los ancianos fueron físicamente activos menos de 1 hora a la semana (17,6% hombres y 22,6% mujeres).
La salud corporal estaba claramente asociada a la actividad física, tanto en hombres como en mujeres.
El nivel de violencia de la vecindad estaba asociado con la actividad física sólo en los hombres, mientras que el miedo a la violencia se asociaba con la actividad física solamente en las mujeres.
Las diferencias en la salud corporal no explican las diferencias en la actividad física en una vecindad. Estas diferencias son explicadas por variables socioeconómicas y el nivel de violencia /miedo a la violencia.
La conclusión de los autores noruegos es que en una muestra presumiblemente sana de ancianos con 75/76 años de edad, las asociaciones entre los niveles de violencia de la vecindad y la actividad física (entre los hombres) y el miedo a la violencia y la actividad física (en las mujeres) son del mismo tamaño estadístico que las asociaciones entre la salud corporal y la actividad física.
Las implicaciones políticas de estos resultados son los siguientes: Los esfuerzos dirigidos a reducir la violencia en las comunidades residenciales en las que la tasa de violencia es elevada, conducirán probablemente a un incremento de la actividad física entre los hombres ancianos, mientras que no puede esperarse el mismo efecto entre las mujeres ancianas.
Fuente: Journal of Epidemiology and Commnunity Health
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