Vegetales y frutas no parece proteger contra el cáncer de mama
En un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 12 de Enero de 2005, un amplísimo grupo de investigadores del University Medical Center de Utrecht, Holanda, se plantean examinar la relación entre el aporte total y específico de vegetales y frutas en la dieta y la incidencia de cáncer de mama. Hasta ahora, se había sugerido la existencia de un efecto protector del aporte de vegetales y frutas en la dieta sobre el cáncer de mama, aunque a partir de datos procedentes de estudios no prospectivos
Los autores han realizado un estudio prospectivo de 285.526 mujeres, con edades comprendidas entre 25 y 70 años, participantes en un amplio estudio europeo (European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition o EPIC) reclutadas en 8 países de la Unión. Las participantes completaron un cuestionario entre 1992-1998 y la incidencia de cáncer de mama fue seguida hasta el año 2002.
Durante el seguimiento (con una media de duración de 5,4 años) se observaron 3.659 casos de cáncer de mama de carácter invasor. No se observaron asociaciones significativas entre el aporte de frutas y vegetales en la dieta y el riesgo de cáncer mama. Tampoco se observaron asociaciones entre 5 grupos específicos de vegetales y el riesgo de desarrollar un cáncer de mama.
La conclusión de los investigadores es que , aunque el periodo de seguimiento ha sido limitado, los resultados sugieren que el aporte total o específico de frutas y vegetales en la dieta no se asocia con el riesgo de desarrollar un cáncer de mama. La ausencia de una asociación protectora fue también observada en casi todos los países europeos participantes en la investigación, aunque estudios previos no prospectivos habían detectado un presunto efecto protector.
Los autores reconocen que no pueden excluir que se encuentren asociaciones entre consumo de frutas y verduras y cáncer de mama después de más años de seguimiento. Tampoco pueden excluir la posibilidad de un efecto protector de nutrientes específicos o bien en subgrupos específicos de mujeres, como las que tienen una historia familiar de cáncer de mama o un cáncer de mama con receptores positivos a estrógenos
Fuente: Journal of American Medical Association
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