Uso de suplementos dietéticos en ancianos


En un artículo publicado online en el British Medical Journal en Abril de 2005, miembros del Departamento de Patología Química del Royal Hallamshire Hospital, de Sheffield, Reino Unido, se han propuesto evaluar la efectividad del uso rutinario de suplementos multivitamínicos y minerales en la reducción del número de infecciones por año en una población de ancianos.

El envejecimiento se asocia con modificaciones biológicas -y económicas- que comprometen la nutrición de los individuos ancianos. Además, la vejez se asocia también con un aumento de la vulnerabilidad ante las infecciones, por lo que son más frecuentes en las personas de edad avanzada. Se estima que los ancianos son más propicios -entre 2 y 10 veces- que los adultos jóvenes a morir de infecciones de variada causa.

El interés público por los suplementos vitamínicos y minerales es enorme en la actualidad: entre un 20% y un 30% de la población de los países desarrollados añade habitualmente estos suplementos a sus dietas. Millones de personas en todo el mundo toman habitualmente estos suplementos -con una mezcla heterogénea de vitaminas y minerales (A, B2, B6, C, E, ácido fólico, calcio, yodo, cobre, magnesio, etc.)- con la esperanza de mejorar su estado de salud, pero pocos estudios han conseguido documentar estos presuntos beneficios. Por otra parte, algunos estudios han mostrado que, en los ancianos , la suplementación con diversos micronutrientes parece mejorar el estado defensivo del sistema inmunitario. En todo caso, hasta ahora las conclusiones de diversos estudios sobre la eficacia de esta suplementación vitamínica rutinaria han sido contradictorias.

Los autores del artículo publicado online en el BMJ han realizado una revisión sistemática y un meta-análisis de una serie de ensayos clínicos aleatorizados recogidos de la literatura médica. 36 ensayos clínicos sobre los efectos de la administración de suplementos multivitamínicos y minerales sobre la prevención de infecciones en una población anciana, fueron considerados como relevantes . De estos, tan sólo 8 ensayos, controlados con placebos cumplieron los criterios exigidos para ser incluidos en el estudio.

Aunque en 3 de los ensayos clínicos se encontró una reducción del número del número anual de días con infección, los autores ponen de relieve que desde un punto de vista estadístico, los resultados de estos tres estudios son de pobre a moderada calidad, heterogéneos (en cuanto a las vitaminas y minerales utilizados) y, por lo tanto, conflictivos. En consecuencia, los autores concluyen que, por ahora, no se dispone de suficientes pruebas como para recomendar el uso rutinario de suplementos de vitaminas y minerales en los ancianos, con la intención de reducir en ellos el número anual de infecciones.

Por otra parte, el mecanismo por el cual esta suplementación con micronutrientes puede prevenir las infecciones en los ancianos (se ha achacado a una mejora de la capacidad defensiva del sistema inmunitario), es dudoso.

No obstante, los autores reconocen que, dada la acentuada vulnerabilidad de los ancianos ante las infecciones, conviene proseguir estos estudios por su gran interés para la salud pública, si se tiene en cuenta que en los países desarrollados crece con rapidez el segmento de la población que corresponde a la ancianidad.

Fuente: British Medical Journal

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Lunes, 8 de Septiembre del 2008

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