La Unión Europea y los alimentos transgénicos
La presentación oficial en Bruselas de una red de cerca de 50 laboratorios distribuídos en los países miembros de la UE (encargados específicamente de detectar elementos transgénicos en los productos alimenticios) y la aprobación por los ministros de Agricultura de nuevas normas para la autorización del lanzamiento al mercado de estos productos, pasos importantes en la estrategia europea respecto a los alimentos transgénicos o genéticamente modificados (GM).
La nueva red de laboratorios, conocida por las siglas ENGL (European Network of GMO (Genetically Modified Organisms) Laboratories), será coordinada por la Comisión Europea y su presidencia estará bajo la responsabilidad del Institute for Health and Consumer Protection.
Esta red de expertos, desplegada en todos los paises miembros de la UE, tiene como objetivo obtener muestras de los productos alimenticios y detectar, identificar y cuantificar componentes GM.
La red de laboratorios deberá desarrollar métodos de análisis para detectar y cuantificar los componentes GM, así como armonizar dichos métodos y las estrategias para obtener muestras.
La ENGL empleará en su conjunto alrededor de 450 técnicos y los laboratorios acreditados que constituyan la red europea serán elegidos por las autoridades nacionales.
Los laboratorios españoles incluidos en la red ENGL son los siguientes:
Ministerio de Sanidad y Consumo
Instituto Nacional de Consumo
Centro de Investigación y Control de la Calidad (CICC)
(Madrid)
IRTAgen- Servicio de Análisis
(Cabrils, Barcelona)
Centro Nacional de Biotecnología
Campus de la Universidad Autónoma de Madrid (CSIC)
(Cantoblanco, Madrid)
Ministerio de Sanidad y Consumo
Instituto de Salud Carlos III - Centro Nacional de Alimentación
(Majadahonda, Madrid)
Laboratorio Arbitral Agroalimentario (LAA)
(Madrid)
La presentación de la ENGL a los medios de comunicación tuvo lugar en Bruselas el 4 de diciembre de 2002 y fue presidida por Philippe Busquin, Comisario Europeo para la Investigación.
Sólo contando con la infraestructura técnica que supondrá en su momento esta red pan-europea de laboratorios podrán ser aplicadas las nuevas normas propuestas por las mismas fechas por los ministros de Agricultura de la UE, normas que regularán a los productos alimenticios con componentes GM, que no serán aprobadas por el Parlamento Europeo probablemente hasta la primera mitad del año 2003.
Las normas propuestas por los ministros de Agricultura exigen un etiquetado muy visible de los productos alimenticios con elementos genéticamente modificados (GM) que permita su fácil identificación, junto con la apropiada información al comprador acerca de su contenido, así como el fácil seguimiento de dichos alimentos "desde la granja al tenedor del consumidor" ("from the farm to the consumer´s fork").
Según esta normativa, deben ser etiquetados los productos alimenticios que contengan más del 0,9% de componentes GM y que hayan sido aprobados por la UE.
Si el producto no fue aprobado por la UE, pero pasó por un control de seguridad alimentaria, una contaminación accidental de menos del 0,5% de componentes GM podrá ser tolerada; si la contaminación es superior al 0,5% , este producto deberá ser retirado del mercado.
Hasta ahora, la evaluación de la presencia o no de componentes GM en los productos alimenticios ha sido hecha de modo independiente por los estados miembros de la UE.
A partir de ahora si una compañía dedicada a la biotecnología desea que su producto alimenticio con componentes GM sea aprobado, debe enviar este producto a la EFSA (European Food Safety Agency).
La EFSA enviará el producto candidato a la aprobación al Centro que la Comisión Europea tiene en Ipsra, Italia, conocido con las siglas JRC (Joint Research Center) y este centro solicitará a un laboratorio de la red ENGL que cuantifique la concentración de componentes GM en el nuevo producto alimenticio.
El informe del laboratorio será remitido finalmente a la EFSA, que decidirá si concede una licencia comercial por un periodo 10 años.
Para el ministro danés del Medio Ambiente, "el acuerdo alcanzado por los ministros de Agricultura es un gran día para la política europea sobre el medio ambiente ya que queda garantizada la libertad de los consumidores para escoger entre los productos genéticamente modificados y los naturales".
Fuentes:
Nature
The Lancet
Nota de prensa sobre el tema
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