Turnos de noche, melatonina y cáncer de mama


En ambos estudios, los turnos frecuentes de trabajo de noche y la hormona melatonina -relacionada con el ciclo circadiano- son los factores implicados en esta curiosa y preocupante relación.

La melatonina es una hormona que contribuye a regular el ciclo del sueño -producida por la glándula pineal cuando el individuo está a oscuras durante el descanso nocturno y que por ello se conoce como la "hormona de la oscuridad"- cuya producción se bloquea si se expone al estímulo de la luz durante las horas nocturnas.

Los receptores para la melatonina (N-acetil-5-metoxitriptamina) están localizados en el cerebro inmediatamente por encima del quiasma óptico y reaccionan frente a esta hormona sincronizando el núcleo nervioso en el que asientan a un ritmo día/noche o luz/oscuridad (ritmo circadiano) durante las 24 horas del día; este núcleo informa al cerebro cuando es de día y cuando es de noche.

La melatonina ha sido utilizada experimentalmente con resultados dudosos para tratar el "jet lag" y con mejores resultados, a corto plazo, para tratar el insomnio en los trabajadores con turnos de noche y el de los ancianos.

La melatonina parece ejercer una acción de freno sobre el crecimiento de los tumores (en estudios experimentales se ha demostrado que la melatonina frena la proliferación de células neoplásicas).

En este sentido, si se bloquea la liberación de esta hormona durante la noche al "iluminarla", se podría, en principio, incrementar el riesgo de desarrollar, por ejemplo, un cáncer de mama.

Precisamente en lo que se refiere a la presunta relación entre bajos niveles en sangre de melatonina y cáncer de mama, la disminución de los niveles de esta hormona va acompañada de aumento de los niveles de estrógenos , los cuales, al contrario que la melatonina, potencian la proliferación de las células del tejido mamario, entre las que que se incluyen las de algunos cánceres de mama (los denominados estrógenos-dependientes).

En el primer trabajo epidemiológico, realizado por miembros de la Universidad de Washington, Seattle y la Universidad de Connecticut, Farmington, se estudió un grupo de 813 pacientes diagnosticadas de cáncer de mama -entre 1992 y 1995- el cual fue comparado con un grupo control de 793 mujeres sin cáncer de mama.

En toda esta población de mujeres se analizó el hábito del sueño y la intensidad de la iluminación en sus correspondientes dormitorios, a lo largo de los 10 años previos al diagnóstico, así como la distribución del horario laboral entre el día y la noche.

El análisis de los datos obtenidos demostró que el riesgo del cáncer de mama estaba aumentado en las mujeres despiertas durante ese periodo nocturno en el que los niveles de melatonina en sangre alcanzan fisiológicamente su valor más alto, así como en aquellas mujeres que dormían en dormitorios que estaban siempre iluminados.

Por el contrario, el riesgo de cáncer de mama no estaba incrementado en aquellas mujeres que se despertaban de vez en cuando durante la noche y encendían brevemente la luz. Lo significativo fue que las mujeres que trabajaron, con cierta periodicidad, en turno de noche presentaron un riesgo incrementado de cáncer de mama, con una tendencia creciente en este riesgo de acuerdo con el número de años durante los cuales hicieron turnos de noche y con el número de horas por semana de trabajo nocturno.

La conclusión de los investigadores es que estos resultados ofrecen pruebas de que las "noches iluminadas", con una intensidad lumínica que estimula la retina y bloquea la liberación de melatonina -en la fase durante la cual ésta alcanza su máximo nivel en sangre- pueden asociarse con un riesgo incrementado de desarrollar un cáncer de mama.

En el segundo trabajo epidemiológico, realizado por miembros de la Universidad de Harvard, en Boston, se investigó de modo prospectivo el efecto de los turnos de trabajo nocturno en el cáncer de mama.

En 78.526 enfermeras -de las incluidas en el denominado Nurse´s Health Study- se examinaron las relaciones entre cáncer de mama y el trabajo realizado con rotación por turnos de noche durante un periodo de 10 años.

Se consiguió información acerca del número total de años durante los cuales las enfermeras habían realizado turnos nocturnos rotatorios de al menos 3 noches por mes. En esta población de enfermeras los investigadores hallaron 2.441 cánceres de mama.

La conclusión ha sido que existe un aumento moderado del riesgo de cáncer de mama entre las mujeres que habían realizado turnos de noche rotatorios -al menos tres noches por mes- entre 1-14 años y entre 15-29 años de este largo estudio.

Los resultados de este estudio, combinados con los resultados de un estudio anterior, reducen, en opinión de sus autores, la probabilidad de que la asociación trabajo en turno de noche/ cáncer de mama sea debida al azar.

En definitiva, de los resultados de los dos estudios epidemiológicos y de una serie de trabajos experimentales, se desprende que la exposición a la luz durante la noche puede elevar el riesgo de cáncer de mama al suprimir la producción de melatonina, una hormona que el organismo fabrica durante la oscuridad, que normalmente alcanza sus valores máximos en la sangre durante la noche y que parece ejercer una cierta acción de freno sobre el crecimiento de los tumores.

Los autores de los dos trabajos subrayan que las conclusiones son preliminares y que no están en condiciones de cuantificar el grado de riesgo o de valorar las implicaciones prácticas que estos resultados puedan tener en la vida laboral de las mujeres.

Sin embargo, si estos resultados se confirmaran mediante estudios adicionales, el trabajo nocturno en la mujer y los frecuentes cambios en el horario del trabajo del turno de día al turno de noche, debería considerarse como un factor de riesgo para el cáncer de mama, como lo es ya la obesidad, el alcohol y el uso de hormonas tras la menopausia.

En consecuencia, dado que el cáncer de mama constituye una grave problema, y teniendo en cuenta que un número sustancial de mujeres trabajadoras realizan rotaciones por turnos de noche, los autores de ambos trabajos consideran que es necesario seguir investigando, a través del circuito de la melatonina, sobre la relación entre exposición a la luz durante la noche y cáncer de mama.

Para más información: " Journal of the National Cancer Institute
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Sabado, 26 de Julio del 2008

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