Tratamiento de la enfermedad coronaria estable
En un artículo publicado en The New England Journal of Medicine del 28 de Marzo de 2007, miembros del grupo investigador COURAGE (Clinical Outcomes Utilizing Revascularization and Agressive Drug Evaluation) se proponen analizar si en los pacientes con enfermedad coronaria estable la estrategia de tratarlos inicialmente con una combinación de intervención percutánea (penetrando a través de una simple punción de la piel en la arteria coronaria estrechada y realizando una simple dilatación con un balón o angioplastia, o la colocación de un stent en el segmento arterial estrechado) más el tratamiento médico óptimo, consigue mejores resultados que la sola aplicación de este último.
A tal efecto el grupo investigador lleva a cabo un ensayo aleatorizado en una población de 2.287 pacientes con datos objetivos de isquemia miocárdica y enfermedad coronaria reclutada en 50 centros médicos de los EEUU y Canadá.
Entre los años 1999 y 2004, el grupo investigador asignó aleatoriamente 1.119 pacientes a un grupo en el que se practicó la intervención coronaria percutánea más el tratamiento médico óptimo (grupo PCI), mientras que 1.138 pacientes fueron asignados a recibir tan solo terapéutica médica (grupo de terapéutica médica).
El resultado primario evaluado fue la muerte del paciente por cualquier causa y por infarto de miocardio durante un periodo de seguimiento medio 4,6 años.
Los resultados fueron los siguientes: Se produjeron 211 accidentes primarios en el grupo PCI y 202 en el grupo tratado tan solo médicamente.
No se demostraron diferencias significativas entre el grupo PCI y el grupo tratado solo médicamente, en cuanto al porcentaje de muerte, de infarto de miocardio y de ictus.
La conclusión del grupo investigador es que como estrategia inicial de tratamiento de los pacientes con enfermedad coronaria estable, la intervención percutánea a nivel de las arterias coronarias estrechadas NO reduce el riesgo de muerte, de infarto de miocardio y de otros accidentes vasculares, cuando esta intervención coronaria se añade a un tratamiento médico óptimo.
Fuente: The New England Journal of Medicine
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