Test de Papanicolau y prevención del cáncer del cuello uterino


En un artículo publicado en el New England Journal of Medicine del 16 de octubre de 2003, miembros de las Universidades de California en San Francisco, y California en Davis, Oregon en Portland, Duke en Durham, North Carolina y el Centers of Disease Control & Prevention, Atlanta, se plantean averiguar si la extensión del intervalo entre los tests de Papanicolau a 3 años, en mujeres con bajo riesgo de cáncer y con tres pruebas consecutivas con resultado negativo, incrementa significativamente el riesgo de padecer un cáncer del cuello uterino.

El estudio se ha realizado en una serie de 938.576 mujeres con menos de 65 años de edad. Los resultados han sido que cuando se compara el screening anual con el screening cada 3 años, el screening realizado cada 3 años en mujeres entre 30 y 64 años de edad, en las que en las 3 últimos tests de Papanicolau el resultado había sido negativo, se observa un exceso de riesgo medio de cáncer del cuello uterino de aproximadamente 3 casos en 100.000 mujeres.

Para tener una idea de lo que este riesgo significa los autores señalan que este riesgo es similar en magnitud al riesgo anual de cáncer de mama entre hombres de 45 a 64 años de edad (de 1a 4 casos por 100.000).

Para los autores del trabajo sus resultados dan seguridad a las mujeres y a aquellos proveedores sanitarios que extiendan el intervalo entre los tests de Papanicolau a 3 años, siempre después de 3 años consecutivos de resultados negativos.

En un editorial del mismo número del NEJM , Sarah Feldman, del Departament de Obstetrics, Gynecology and Reproductive Biology del Brigham and Women´s Hospital de Boston, afirma que para las mujeres con bajo riesgo para la neoplasia del cuello uterino, y de las que se sabe que cumplen escrupulosamente con los plazos establecidos para la práctica del screening de Papanicolau, es razonable alargar el intervalo de la prueba a 3 años, después de tres pruebas seguidas con resultado negativo.

Sin embargo, en las mujeres en la categoría de riesgo elevado (como son aquellas con una historia de displasia del cuello uterino o de inmunosupresión) o bien que acostumbran a no cumplir las recomendaciones para el screening, sería imprudente alargar el intervalo de la realización del test de Papanicolau.

Fuente: New England Journal of Medicine

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Viernes, 25 de Julio del 2008

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