Tecnología para la destrucción de misiles, ensayada en la destrucción del cáncer de mama
Una tecnología desarrollada inicialmente en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) para la destrucción de misiles en el proyecto denominado " Star Wars" (Guerra de las Galaxias), va a ser ensayada en la destrucción del cáncer de mama, mediante el calor generado por un haz de microondas y la simultánea protección ante la hipertermia de los tejidos sanos que rodean al tumor.
Se anuncia el comienzo de un amplio ensayo clínico en Fase II en el que participan tres grandes hospitales (el Hammersmith de Londres, el Medical Center de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA) y el Massachusetts General Hospital) cuyo objetivo es demostrar la efectividad de un nuevo procedimiento no quirúrgico para destruir las células del cáncer de mama.
Una investigación desarrollada en el MIT por el Dr. Alan Fenn, cuyo objetivo inicial era la destrucción de misiles enemigos sobre su propio territorio, basada en la tecnología del radar y la utilización de haces muy concentrados de microondas, va a ser ensayada, en lo que se denomina Fase II (después de haber obtenido la autorización del FDA tras su primer ensayo clínico en Fase I).
Desde hace diez años el Dr. Fenn venía trabajando en el Lincoln Laboratory del MIT, financiado por el Departamento de la Fuerza Aérea de los EEUU (dentro del proyecto denominado Iniciativa de Defensa Estratégica (" Strategic Defense Iniciative" o SDI) cuyo objetivo era desarrollar conceptos basados en la tecnología del radar, que permitieran en la práctica detectar rápidamente, desde satélites, el lanzamiento de un misil enemigo y destruirlo, desde estos satélites, sobre su propio territorio.
Terminada la "guerra fría" se buscaron otras alternativas a la aplicación de la tecnología desarrollada que permitía enfocar haces potentes de microondas y se llegó a la conclusión que estos haces podrían utilizarse para destruir a células cancerosas.
Aunque ya se conocía que el calor destruye a las células cancerosas (la hipertermia se ha aplicado en diversos tumores, como el cáncer de próstata), el problema estriba en conseguir la destrucción del tumor sin quemar los tejidos sanos circundantes.
La traslación de la tecnología desarrollada en el MIT para detectar y destruir misiles enemigos a la detección y destrucción de células cancerosas es la siguiente: Para detectar y destruir el misil la energía de microondas se dirige al misil como diana, al que destruye, mientras que simultáneamente anula los sistemas de bloqueo enemigos; para detectar y destruir un tumor canceroso, la energía de microondas es enfocada contra el tumor como diana, mientras que simultáneamente otra fuente de energía de microondas anula toda aquella energía que pueda sobrecalentar los tejidos sanos circundantes.
En definitiva, utilizando la terminología bélica actual, se trataría de destruir totalmente un objetivo pero evitando los "efectos colaterales" ("meme" en Memelandia ).
La nueva técnica evita en la práctica el calentamiento excesivo de la piel y de los tejidos sanos que rodean al tumor con la radiación de microondas enfocada sobre éste, mientras calienta y destruye a las células cancerosas que tienen una elevado contenido en agua (alrededor del 80%), mientras que las células normales sólo tienen entre el 20% y el 60%.
En un ensayo clínico en Fase I (aprobado por la FDA, y terminado en junio del 2000) fueron tratadas diez pacientes, y sus tumores fueron sometidos a la hipertermia generada por las microondas, hasta alcanzar los 46º C. Tras los resultados de este estudio preliminar, en el que el tamaño de 8 de los 10 tumores se redujo en un 50%, ha sido autorizado un amplio ensayo clínico en Fase II.
El procedimiento, denominado " focused microwave thermotherapy" (termoterapia por microondas enfocadas sobre el tumor), es ambulatorio y utiliza agujas introducidas en la mama como sondas para medir diversos parámetros durante la proyección sobre el tumor del haz de microondas.
Los "efectos colaterales" de esta termoterapia son mínimos, siendo los más significativos una leve fiebre los días posteriores al tratamiento.
En todo caso, de confirmarse la eficacia de este procedimiento en la destrucción del tumor situado en la mama (y por lo tanto, su papel alternativo a la extirpación quirúrgica), el tratamiento del cáncer de mama, como el de otros tumores, deberá seguir planificándose en el contexto de los principios generales oncológicos que han de aplicarse a todo tumor maligno entendido potencialmente como una enfermedad neoplásica.
Fuente: Massachussets Institute of Technology
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