Los niños que duermen poco pueden correr más riesgo de ser obesos en la vida adulta. A esta conclusión llega un estudio del Departamento de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Otago (Dunewdin, Nueva Zelanda).
La asociación entre un sueño de corta duración y un incremento del índice de la masa corporal (IMC) ya había sido demostrada en niños y adultos a corto plazo. Sin embargo, lo que este estudio parece demostrar es que dormir poco en la niñez aumenta el riesgo de obesidad a largo plazo, cumplidos los 32 años de edad.
El estudio ha sido realizado en una población de 1.027 participantes (502 eran del sexo femenino) nacidos en Dunedin, Nueva Zelanda, entre Abril de 1972 y Marzo de 1973. Con la ayuda de los padres, se determinó el tiempo que dormían a los 5, 7, 9 y 11 años de edad. Se evaluó el Índice de la Masa Corporal (IMC) de estos niños cuando cumplieron los 32 años de edad.
El resultado fue que mientras menos tiempo habían dormido estos niños, más elevados eran los valores del Índice de Masa Corporal en la vida adulta (concretamente a los 32 años). Esta asociación se mantiene después de los apropiados ajustes estadísticos para eliminar el papel de otros factores que podrían influir en el resultado.
Aunque no hay una explicación clara para esta asociación entre dormir poco en la infancia y riesgo de obesidad en la vida adulta, se ha demostrado que una restricción en el tiempo dedicado al sueño se asocia con niveles más elevados en sangre de la hormona estimulante del apetito, la grelina, y una disminución de la hormona que lo frena, la leptina. Otra explicación sería que el cansancio derivado de un dueño insuficiente reduciría la actividad física y el consumo de comida rápida, con elevado contenido en calorías.
Para los autores, estos hallazgos sugieren que la restricción del sueño en la infancia aumenta el riesgo de obesidad a largo plazo. La consecuencia práctica para los padres es que cuidarse de que los niños tengan un tiempo para dormir apropiado puede ser una estrategia útil para prevenir la obesidad en la vida adulta.
Fuente: Pediatrics
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