Situación socioeconómica y mortalidad
En un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 15 de Febrero de 2006, miembros de los departamentos de Medicina cardiovascular, Medicina y Epidemiología y Bioestadística de la Cleveland Clinic y de la Case Western Reserve University, Cleveland, Ohio, se proponen analizar cual es la vía por la que una pobre situación socioeconómica condiciona la ya conocida asociación entre dicha situación y una mayor mortalidad cardiovascular.
Los resultados de trabajos previos sugieren que los individuos con más baja situación socioeconómica tienen pocas opciones para realizar actividades físicas en ambientes seguros fuera de su casa, compran alimentos menos saludables y están más expuestos al tabaco, tanto de forma activa como pasiva. Estas características pueden, en principio contribuir a disminuir su capacidad funcional y la recuperación del número de pulsaciones del corazón tras un esfuerzo.
Los individuos reclutados para el estudio fueron 30.043 pacientes consecutivos, que viven en 7 condados del nordeste de Ohio, que habían sido remitidos entre los años 1990 y 2002 para que se les practicara una prueba de esfuerzo con el objetivo de evaluar la existencia o no de una enfermedad coronaria. El seguimiento para evaluar la mortalidad de esta población se continuó hasta Febrero del 2002 (una media de seguimiento de 6,5 años).
Las evaluaciones realizadas en los participantes fueron su capacidad funcional (estimada en equivalentes metabólicos: 1 equivalente metabólico = 3,5 centímetros cúbicos /kilogramo /minuto de oxígeno consumido) y la recuperación del número de pulsaciones cardiacas tras la prueba de esfuerzo (la recuperación se consideraba anormal si después de 1 minuto de alcanzado el máximo de pulsaciones por minuto durante el ejercicio, este número no desciende más de 12/minuto).
La situación socioeconómica fue valorada mediante un baremo en el que se incluían 6 características del censo:
- ingresos medios;
- valor medio de la vivienda;
- proporción de los habitantes de la vivienda que reciben algún tipo ingreso por intereses, dividendos u otro tipo;
- proporción de adultos mayores de 25 años con formación universitaria;
- proporción de mayores de 25 años que han terminado la enseñanza secundaria;
- proporción de personas de 16 años y mayores que tienen empleos a nivel de ejecutivos o son profesionales especializados.
Estudios previos han demostrado que los valores obtenidos con este baremo son factores que predicen el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Los resultados han sido los siguientes: El análisis estadístico demuestra una fuerte asociación entre los resultados del baremo que evalúa la situación o status socioeconómico, basados en los datos del censo, y la capacidad funcional del individuo, así como la recuperación del número de pulsaciones tras la prueba de esfuerzo.
Se produjeron durante el seguimiento 2.174 muertes, con un incremento de la mortalidad del 5% al 10% por cada cuartila (cuartilas son las observaciones estadísticas que corresponden a las posiciones, ordenados de menor a mayor los valores obtenidos, que dejan por debajo el 25% -primera cuartila- y el 75% -tercera cuartila-) asociado con el descenso de los valores del status socioeconómico.
Las dos variables estudiadas (capacidad funcional y recuperación cardiaca) explican el 47% de la asociación entre status socioeconómico y mortalidad.
La conclusión de los autores es la siguiente: Una capacidad funcional disminuida y una recuperación anormal del número de pulsaciones cardíacas tras la prueba de esfuerzo se asocian fuertemente con las situaciones socioeconómicas más bajas y explican una gran parte de la conocida asociación entre status socioeconómico y mortalidad.
Fuente: Journal of American Medical Association
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