El síndrome boca-mano-pie
Es una enfermedad infecciosa producida por un virus denominado Coxsackie A 16, aunque también puede ser producida por el enterovirus 71, que afecta habitualmente a los niños (a veces a algunos adultos) y que se manifiesta clínicamente por la aparición, después de un período de incubación de 4-6 días, de ulceraciones dolorosas en la mucosa de la boca y erupción con formación de vesículas rojizas en la piel de las manos y de los pies, principalmente en las palmas y en las plantas, y a veces en las nalgas.
Estas manifestaciones mucosas y cutáneas se acompañan de fiebre, que suele ser elevada.
La infección es muy contagiosa y el virus, que se encuentra en la boca, se extiende con la saliva.
El diagnóstico se establece ante la asociación de las lesiones mucosas y cutáneas con la fiebre.
Una vez que la enfermedad virásica se ha iniciado, suele durar unos siete días y se resuelve de modo espontáneo, en una o dos semanas, sin complicaciones ni secuelas.
Las vesículas cutáneas, que contienen un líquido claro, curan también espontáneamente, por lo que no deben ser vaciadas.
La presencia de ulceraciones dolorosas en la boca hace que el niño rechace la alimentación e incluso el agua, por lo que debe vigilarse que la hidratación sea adecuada, así como facilitar la toma de alimentos con preparaciones blandas, no irritantes y tibias.
En cuanto al tratamiento, los antibióticos son ineficaces, por lo que las medidas terapéuticas asisten al desarrollo espontáneo y benigno de la enfermedad, dominando la fiebre con antipiréticos y calmando el dolor que causan las ulceraciones de la mucosa oral con medicación tópica.
Texto:
Dra. Rosalía Carrasco Torrents.
Especialista en Cirugía Pediátrica.
Hospital Sant Joan de Deu.
Barcelona
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