En un artículo publicado en la revista The American Journal of Medicine del mes de Julio de 2008, miembros del departamento de Urología de la Universidad de Tampere (Finlandia), se proponen evaluar los efectos de la frecuencia del coito sobre el riesgo de desarrollar una disfunción eréctil (impotencia) en una población finlandesa de hombres de 55 años y más años, seguidos durante 5 años.
La muestra de población estudiada fue de 989 hombres con edades entre 55 y 75 años (media de 59,2 años), de los que se excluyeron los que padecían ya disfunción eréctil. Las enfermedades crónicas más frecuentes en esta población fueron: hipertensión arterial (32%), enfermedades cardíacas (12%), depresión (7%), diabetes (4%) y enfermedad cerebrovascular (4%).
Los resultados han sido los siguientes: la incidencia global de disfunción eréctil, moderada o completa, fue de 32 casos por 1.000 personas/año. Después de los ajustes estadísticos apropiados para eliminar otros posibles factores de riesgo de disfunción eréctil, en los hombres que realizaban el acto sexual menos de una vez a la semana en la línea de partida del estudio la incidencia de disfunción eréctil era el doble comparada con la de aquellos que practicaban el acto sexual una vez a la semana. El riesgo de disfunción eréctil era, pues, inversamente proporcional a la frecuencia del acto sexual.
No se demostró relación entre la erección matinal y la incidencia de la disfunción eréctil, moderada o completa.
Las conclusiones son las siguientes: la práctica regular del acto sexual en los hombres con 55 años o más protege contra el desarrollo de una disfunción eréctil o impotencia. Esta protección puede tener un impacto beneficioso sobre la salud en general y sobre la calidad de vida. En consecuencia, los médicos deben animar a sus pacientes a mantener una práctica regular del acto sexual.