Ritmo de crecimiento cerebral en el primer año de vida y autismo


En un artículo publicado en la revista Journal of American Medical Association del 16 de junio de 2003, investigadores del Departamento de Neurociencias y del Centro para la Investigación sobre el Autismo de la Universidad de California, San Diego, llegan a la conclusión de que el comienzo clínico del autismo va precedido por dos fases de crecimiento anómalo del cerebro: mientas que en el momento del nacimiento el tamaño de la cabeza está reducido, entre el 1º y el 2º mes y entre el 6º y el 14º mes se producen súbitos y excesivos crecimientos de la circunferencia cefálica y, en definitiva, del cerebro .

El autismo de un niño -un grave trastorno neurobiológico- se hace patente clínicamente del 2º al 3º año de vida, en un momento en el que el cerebro de esros niños es anormalmente grande. Este incremento del tamaño cerebral plantea la posibilidad de que el crecimiento excesivo del cerebro se produzca bastante antes de que aparezcan los primeros síntomas del autismo.

Para comprobar esta hipótesis los autores del trabajo tratan de determinar si el excesivo crecimiento del cerebro precede a la aparición de los primeros síntomas clínicos del autismo o si el ritmo de este crecimiento excesivo durante el primer año de vida se relaciona con las consecuencias neuroanatómicas y clínicas de la primera infancia.

La circunferencia cefálica, la altura y el peso corporal durante el primer año de vida fueron obtenidos de las historias clínicas de 48 niños diagnosticados de autismo, con edades entre 2 y 5 años, que habían participado previamente, desde su nacimiento, en unos estudios de imágenes de resonancia nuclear magnética.

El 92% de los niños eran de raza blanca. De los 43 niños, 15 habían sido medidos en 4 periodos durante la infancia; de 1 a 2 meses, de 3 a 5 meses y de 6 a 14 meses, mientras que 33 habían sido medidos en el momento de nacer y entre los 6 y los 14 meses [n=7] o solo al nacer [n=28].

Los resultados han sido que, la circunferencia cefálica de los niños autistas en el momento de nacer fue significativamente más pequeña cuando se compara con los datos de los niños sanos. Por el contrario, los autores han encontrado que varios meses después del nacimiento se había producido en los niños autistas un rápido y excesivo incremento en las medidas de la circunferencia cefálica y , presumiblemente del volumen cerebral.

Este ritmo de crecimiento anormalmente elevado de la circunferencia cerebral en los niños autistas es evidente cuando se compara con los datos de niños normales (procedentes de bases de datos reconocidas). El crecimiento excesivo de la circunferencia cefálica se produce bastante antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos del trastorno de la conducta autista.

Hasta el momento no se conoce cuales son las causas de este súbito asumento del tirmo del crecimiento cerebral en los niños autistas.

En los niños sanos, no autistas, el desarrollo cerebral durante los 2 primeros años de vida se caracteriza por una serie de fenómenos que tienden a organizar la estructura nerviosa del cerebro, los cuales son esenciales para el establecimiento de elaborados circuitos neuronales acordes con la complejidad funcional del cerebro.

La proliferación y la migración de las neuronas están ya completadas antes del nacimiento. También se observa que una exuberante sobreproducción de dendritas, de axones y de sinapsis comienza poco antes del nacimiento, sobreproducción que continúa durante los 2 primeros años de vida.

Además, en este proceso de reorganización y readaptación de la estructura cerebral se producen, bajo los efectos de los estímulos externos relacionados con la progresiva experiencia vital del recién nacido, una serie de fenómenos de remodelamiento-construcción/destrucción- en los que intervienen la muerte celular programada (apoptosis) y eliminación selectiva de sinapsis y de axones redundantes.

Estos complejos fenómenos que conducen a una nueva conformación, histológica y funcional, de la estructura cerebral, ocurren precisamente durante los 2 primeros años de la vida, en los que se produce nada menos que la adquisición del lenguaje, la capacidad de procesar información cada vez más compleja y el desarrollo de la propia conciencia.

Quedan sin duda muchas respuestas sin contestación sobre lo que pueda suceder en esta fase de reorganización microanatónica y funcional del cerebro en los niños con autismo. No obstante, en opinión del investigador principal, Eric Courchesne, el cerebro del niño autista puede estar creando, debido a un ritmo de crecimiento demasiado rápido, conexiones nerviosas excesivas y anormales que dificulten el procesamiento de los datos de la experiencia y de las emociones, procesamiento necesario para ir conformando pautas de conductas dentro de los límites entendidos como normales, hasta el punto de que el niño sea incapaz de "darle un sentido al mundo en el que vive".

La conclusión final de los autores es que éste es el primer estudio que demuestra que un ritmo anormalmente acelerado del crecimiento cerebral durante el primer año de vida puede servir como una señal precoz que anunciaría el riesgo de autismo.

Fuente: JAMA

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Viernes, 8 de Agosto del 2008

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