Los riesgos del piercing
Hasta ahora eran bien conocidas las infecciones esporádicas del cartílago de la oreja (condritis auricular) consecutivas a la colocación de un piercing. En el número correspondiente al 25 de febrero de 2004 del Journal of American Medical Association, miembros de la Universidad de Washington, Seattle, describen un brote epidémico de condritis auricular por la bacteria Pseudomonas aeruginosa, consecutiva a la implantación de piercings, cuya fuente de contaminación fue un único establecimiento comercial de Klamath Fall, Oregon, dedicado a estos menesteres (un "jewelry kiosk" regentado por el dueño y de 1 a 3 empleados).
Entre agosto y septiembre del año 2000 fueron colocados en este establecimiento 186 piercings en las orejas de 118 individuos, de los cuales 7 (4%) padecieron infecciones del cartílago auricular provocadas por la bacteria Pseudomonas aeruginosa y en 18 (10%) se ha sospechado este mismo tipo de infección.
Al menos 63 de 186 piercings fueron colocados en la parte superior del cartílago auricular, entre los que se incluyen los 7 casos con infección confirmada por la Peudomonas; 112 piercings (60%) fueron colocados en el lóbulo de la oreja.
La Pseudomonas aeruginosa es una bacteria conocida por su propensión a provocar infecciones esporádicas del cartílago auricular tras la colocación de un piercing u otro tipo de traumatismo, pero los autores del trabajo no han encontrado en la literatura médica ninguna descripción de un brote cuyo origen se ha podido seguir hasta una única fuente de contaminación.
Una constelación de hechos, según los autores, parece haber conducido a este brote. En primer lugar, en el citado kiosco se utilizaba un aplicador automático, tipo "pistola", para colocar el piercing, en lugar de otra alternativa, como una aguja. En segundo lugar, un frasco de desinfectante recomendado para "un solo uso" era rellenado una y otra vez, hasta contaminarse con la Pseudomonas aeruginosa, una bacteria que se encuentra muy a gusto en medio liquido. En tercer lugar, al menos uno de los empleados rociaba el contaminado desinfectante con un spray a los piercings que ya estaban esterilizados.
Las infecciones del cartílago auricular son muy tórpidas (curan lentamente y con deformación) y muchas veces necesitan de un tratamiento quirúrgico agresivo.
Fuente: JAMA
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