El riesgo de suicidio en hombres jóvenes se relaciona fuertemente con los resultados de las pruebas de inteligencia
En un estudio publicado online en el British Medical Journal en Enero de 2005 por investigadores de la Universidad de Bristol, Reino Unido y de la Universidad de Upsala, Suecia, se demuestra que existe una fuerte asociación inversa entre los resultados de las pruebas de inteligencia y el suicidio, con un riesgo tres veces más elevado de que se produzca este suicidio en aquellos jóvenes con resultados más bajos, cuando se comparan con los que obtienen resultados más altos.
El estudio ha sido realizado en una población de 987.308 reclutas del ejército sueco (llamados a filas entre los años 1968 y 1994) que fueron seguidos entre 5 y 26 años, y en los que la medida del resultado final del estudio era el suicidio. A todos ellos se les realizaron cuatro pruebas de inteligencia que cubrían los aspectos lógicos, del lenguaje, del espacio y de las habilidades técnicas.
Durante el periodo de seguimiento se registraron 2.811 casos de suicidio. El riesgo de suicidio fue de 2 a 3 veces más elevado en aquellos jóvenes con resultados más bajos en las pruebas de inteligencia cuando se compararon con los que obtuvieron resultados más altos. La asociación más fuerte se observó en la prueba de la inteligencia lógica.
La asociación entre pruebas de inteligencia y suicidio se atenuaba ligeramente cuando fue controlada la posición socioeconómica de los padres. Los mayores riesgos se observaron entre los jóvenes que produjeron pobres resultados en las pruebas de inteligencia y eran hijos de padres bien educados.
La conclusión de los autores es que los resultados de las pruebas de inteligencia se relacionan fuertemente en los hombres con el consiguiente riesgo de suicidio.
Esta asociación puede ser debida a la importancia de la capacidad cognitiva en la etiología de trastornos mentales graves o a una capacidad individual para resolver problemas que se presentan durante una crisis vital inesperada o durante el padecimiento de una enfermedad mental.
Fuente: British Medical Journal
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