Resultados esperanzadores en la evaluación de una vacuna contra la enfermedad de Alzheimer


En un modelo experimental de enfermedad de Alzheimer desarrollada en un ratón transgénico, la vacunación reduce no sólo las placas cerebrales del péptido beta-amiloide, sino los defectos de la conducta presuntamente relacionados con la deposición de estas placas.

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la conjunción de un estado de demencia presenil (con pérdida casi completa de las funciones mentales) con la progresiva presencia alrededor de las células cerebrales de alteraciones físicas en el tejido cerebral, entre las que destaca la formación de depósitos anormales, en forma de placas, del péptido beta-amiloide [Ab] un derivado de la proteína precursora beta-amiloide [bAPP].

Estas alteraciones parecen estar relacionadas con la mutación del gen que codifica, en circunstancias normales, la "expresión" de la bAPP, lo que condiciona que esta proteína se produzca en exceso, es decir que se "sobreexprese" y se deposite el péptido de ella derivado [Ab], formando placas.

Aunque es difícil determinar cómo la presencia de estas placas y sus consecuencias físicas inmediatas conducen a la demencia, la hipótesis más aceptada sostiene que en estos depósitos de placas se encuentra el origen de esta enfermedad.

Una hipótesis alternativa sostiene que la sustancia que se acumula es una proteína diferente, denominada tau, o bien una combinación de esta proteína con el péptido Ab. Por lo tanto, las placas del péptido Ab se han convertido en el "objetivo" que hay que destruir, y a esta finalidad se dirigen las investigaciones sobre la enfermedad de Alzheimer, concretamente la producción por el organismo de anticuerpos contra el péptido Ab depositado en las placas, mediante su introducción como antígeno.

En el año 1999, Dale Schenk y su grupo de investigadores (Elan Pharmaceuticals, San Francisco, California) demuestran que la administración del péptido Ab, utilizado como una "vacuna", reduce (al estimular la producción por el organismo de anticuerpos) la extensión de las placas depositadas en el tejido cerebral en un modelo experimental de enfermedad de Alzheimer, desarrollada en un ratón transgénico.

Con técnicas de ingeniería genética, se ha introducido en el genoma de este tipo de ratón el gen humano mutante que "expresa" en exceso la proteína precursora del beta-amiloide [bAPP], por lo que desarrolla en su tejido cerebral muchas de las lesiones características de la enfermedad humana.

Pero cuando se investigan posibles tratamientos para la enfermedad de Alzheimer (en este caso se trata de vacunas que inmunizan contra la formación y deposición de placas de péptido Ab en el tejido cerebral) los investigadores tropiezan con el grave problema de cómo evaluar la eficacia de estos tratamientos sobre la pérdida de memoria y las alteraciones de la conducta en pacientes cuya evolución se caracteriza por las marcadas diferencias individuales.

Se hace necesario, pues, recurrir a modelos experimentales de esta enfermedad en animales, como el desarrollado en un tipo especial de ratón transgénico.

De esto se trata en los tres trabajos publicados en Nature en diciembre de 2000: de comprobar que la demostrada acción de "limpieza" que la vacuna parece ejercer sobre las placas del péptido Ab se correlacionan con mejorías en determinados aspectos de la conducta -aprendizaje y memoria- utilizando para ello el modelo experimental de la enfermedad de Alzheimer en un ratón transgénico.

Los trabajos del grupo de G. Chen (Departamento de Neurociencias de la Universidad de Edimburgo y Elan Pharmaceuticals) demuestran que en el modelo del ratón transgénico se pueden diferenciar los defectos en el aprendizaje relacionados con la edad (que se asocian con una incrementada deposición del péptido Ab) de los defectos que son independientes de la edad.

Este hallazgo es importante ya que los síntomas de la enfermedad de Alzheimer humana empeoran con la edad, por lo que un modelo animal de este enfermedad que sea válido debe ser edad-dependiente.

En el trabajo de Chen se demuestra una correlación entre la edad (y la deposición de placas del péptido Ab) y la pérdida de algunas formas de aprendizaje como la memoria cercana.

Los trabajos del grupo de D. Morgan (Universidad de Tampa, Florida) y los del grupo de C.Janus (Universidad de Toronto y otras fundaciones dedicadas al estudio de la enfermedad de Alzheimer) demuestran que la vacuna reducen el deterioro del aprendizaje y de la pérdida de memoria en el ratón con Alzheimer, cuando se compara con un grupo control de ratones transgénicos.

Los resultados de estos complejos y apasionantes trabajos de investigación, aún en fase inicial y en los que solamente se han podido explorar en el modelo animal algunos aspectos muy parciales de la conducta, permiten ser optimistas y mantener la esperanza de conseguir una vacuna contra el desarrollo, ahora imparable, de la enfermedad de Alzheimer.
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Viernes, 16 de Mayo del 2008

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