Reconocimiento legal de la homosexualidad y Salud
En un artículo publicado online en Febrero de 2006 en el Journal of Epidemiology and Community Health, el profesor Michael King y Anne Bartlett, del University College de Londres, revisan las consecuencias que para la salud puedan derivarse del reconocimiento legal y social de las uniones de parejas del mismo sexo.
Desde la introducción legal de la primera unión civil entre homosexuales, que tuvo lugar en Dinamarca en el año 1989, este creciente reconocimiento sigue siendo motivo de debate en todo el mundo. En la actualidad, 11 estados miembros de la Unión Europea, varios estados de los EEUU, Australia y Canadá, han introducido el matrimonio civil o una forma de unión legal entre personas del mismo sexo.
Este reconocimiento se ha fundamentado en el hecho de que las uniones homosexuales de hecho, pero no de derecho, carecen de protección legal en el caso de fallecimiento o ruptura de la relación.
Los autores argumentan que se ha prestado escasa o nula atención a las posibles consecuencias sobre la salud de estas uniones de hecho homosexuales, cuando no son reconocidas legalmente. Estas son sus razones: - Las lesbianas y los "gay "sufren prejuicios y discriminaciones sociales, entre los que se incluyen las censuras morales y religiosas. - Hasta el año 1989, las uniones entre personas del mismo sexo no tenían reconocimiento legal. - Las uniones legalizadas entre homosexuales pueden incrementar la estabilidad de estas relaciones y reducir su exclusión social, aumentando su respetabilidad dentro de la sociedad. - Del mismo modo que se ha demostrado que el matrimonio entre heterosexuales confiere beneficios para la salud, similares beneficios pueden ocurrir en las uniones entre homosexuales, especialmente en lo que se refiere a su salud física (disminución de la tendencia a contactar con múltiples parejas y del riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual) y su salud mental (menor riesgo de caer en estados de ansiedad y de depresión). - Las uniones legales entre homosexuales modifican los planteamientos de las instituciones sanitarias hacia gays y lesbianas, y pueden mejorar su asistencia.
No obstante, no hay que olvidar, según los autores del artículo, que uno de cada dos matrimonios en el mundo occidental termina en divorcio, y que los matrimonios conflictivos tienen consecuencias negativas para la salud, a través de los efectos de la hostilidad entre la pareja sobre el sistema cardiovascular, las hormonas del estrés y el sistema defensivo inmunitario.
Por otra parte, el matrimonio heterosexual produce mayores reducciones de la mortalidad en el hombre que en la mujer, y suele ir mejor para la salud mental del hombre que de la mujer.
Fuente: Journal of Epidemiology and Community Health
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