¿Quiénes deben vacunarse contra la gripe?
La vacunación contra la gripe, una enfermedad muy grave para las personas con sus defensas orgánicas debilitadas (inmunodeficientes), está indicada en aquellas personas en las que la invasión por el virus y el desarrollo de la enfermedad gripal puede acarrear complicaciones graves para su salud, como son las personas sanas mayores de 65 años y los enfermos que padecen afecciones crónicas, tanto respiratorias (incluyendo a los niños con asma) como cardíacas, hepáticas y renales.
Está indicada también la vacunación en los niños entre 12 meses y 18 años de edad que están recibiendo tratamiento crónico con aspirinas (por el riesgo de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe) y en las embarazadas que se encuentran dentro del segundo o tercer trimestre de la gestación durante la época de gripe (otoño e invierno).
También se aconseja la vacunación en las personas internadas en residencias y en quienes trabajan en instituciones cerradas que atiendan a enfermos crónicos -especialmente a los médicos y enfermeras-, a los familiares de personas con factores de riesgo por su estado de inmunodeficiencia y a quienes trabajan en servicios públicos por el peligro de que diseminen el virus gripal (profesionales de la salud, personal de instituciones sanitarias, personal docente, personal de ambulancias, policía, bomberos, etc.), así como a quienes por razones de su trabajo quieran evitar la baja laboral consecutiva al eventual padecimiento de una gripe.
La vacuna, que sólo está contraindicada para alérgicos al huevo o a alguno de los componentes de la vacuna, provoca la inmunidad al virus a los 15 días de ser aplicada. Entre las tres y las seis semanas siguientes se logra la protección máxima, que permanece durante varios meses.
La vacunación debe ser anual ya que la protección conferida por toda vacuna antigripal es de corta duración, aproximadamente un año.
Para una protección eficaz contra la gripe, la vacuna debe ser administrada al menos 15 días antes del comienzo del período epidémico. Sin embargo, una persona no protegida al comienzo de una podrá ser vacunada eficazmente si no está todavía contaminada, aunque corre sin embargo el riesgo de ser contaminada en el curso del plazo necesario para conseguir la protección contra el virus.
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