¿Qué es la Vitamina D?

La vitamina D es una hormona no soluble en agua (hidrofóbica) y soluble en la grasa (liposoluble) que cumple un importante papel en la regulación de los niveles en sangre de calcio y de fósforo y en la mineralización de los huesos.

El término genérico vitamina D se refiere a un grupo de moléculas esteroides: La vitamina D3, también conocida como colecalciferol, se genera en la piel de los animales cuando su molécula precursora (el 7-dehidrocolesterol) absorbe la energía de la luz del sol (ver gráfico).

La exposición a la luz solar del cuerpo humano durante 10 a 15 minutos, dos veces a la semana, aporta al organismo las cantidades adecuadas de vitamina D. Por el contrario, los cielos casi continuamente cubiertos, la polución, los meses de invierno o las culturas que exigen que las mujeres cubran su superficie totalmente, bloquean la necesaria exposición a la luz solar.

Fuentes alimentarias de la vitamina D son la yema de huevo, el pescado graso y algunas plantas (en este caso como vitamina D2 o ergosterol).

Para ser activas biológicamente en el organismo, tanto la vitamina D3 como la vitamina D2 necesitan ser transformadas en una serie de pasos consecutivos (metabolizadas) hasta llegar a una forma activa. La transformación ocurre en dos pasos:

1- En el hígado, el colecalciferol es transformado en 25-hidroxicolecalciferol por la acción de la enzima 25-hidroxilasa.

2- En el riñón, el 25-hidroxicolecalciferol sirve como sustrato para la acción de la enzima 1-alfa-hidroxilasa, que conduce a la liberación del 1,35-dihidroxicalciferol, que es la forma biológicamente activa de la vitamina D. La enzima 1,35- dihidroxicalciferol regula la producción de la forma activa de la vitamina D.

Como quiera que la vitamina D es hidrofóbica, para ser transportada en la sangre necesita estar ligada a una sustancia (una proteína) que actúa como transportador. La vitamina D actúa biológicamente acoplándose con receptores situados en el interior de las células.

La vitamina D está básicamente implicada, desde el punto de vista biológico, en el metabolismo mineral y en la formación y crecimiento de los huesos. En este sentido, su actividad más determinante es facilitar la absorción del calcio a nivel del intestino, junto con la absorción de fósforo y magnesio; para ello estimula la expresión de unas proteínas (la más importante es una llamada calbindina) que funcionan como transportes del calcio desde la luz del intestino, a través de las células que tapizan la pared intestinal, hasta llegar a la sangre. Por lo tanto, en ausencia de vitamina D, el calcio de la dieta no es absorbido de forma eficiente.

Sobre el hueso, la acción fundamental de la vitamina D es propiciar un equilibrio apropiado entre el calcio y el fósforo que permita una correcta mineralización del tejido óseo.

Estados deficitarios de vitamina D

En los niños, el déficit de la vitamina D ocasiona el raquitismo, enfermedad en la que está interferida la mineralización de la matriz ósea recién sintetizada, lo que provoca la debilidad de la estructura ósea, asociada al retraso del crecimiento y deformidades del esqueleto.

En los adultos, la deficiencia en la vitamina D causa la enfermedad denominada osteomalacia, con huesos de débil estructura, propicios a fracturarse y dolorosos.

De acuerdo con el proceso que conduce a la activación de la vitamina D pueden producirse estados deficitarios de vitamina D en las siguientes circunstancias:
- Enfermedades hepáticas y renales graves: Por interferir en el proceso a lo largo del cual se genera la forma activa de la vitamina D.
- Insuficiente exposición al sol: Las personas ancianas que permanecen dentro de casa, sin salir, y con dietas pobres en vitamina D. Las mujeres siempre completamente recubiertas cuando salen al exterior en países soleados.

¿Qué cantidades diarias de vitamina D son necesarias?

- Para los niños y los adultos hasta los 50 años, el aporte diario adecuado es de 200 unidades internacionales (UI) de vitamina D.
- Para los adultos de 51 a 70 años son necesarias 400 UI.
- Para los mayores de 70 años se recomiendan hasta 600 UI.

No hay que olvidar que el exceso de vitamina D puede causar problemas, incluso graves, desde náuseas, vómitos, debilidad muscular hasta confusión mental e incluso arritmias cardíacas.

Fuente: JAMA

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Jueves, 16 de Octubre del 2008

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