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¿Qué es el impétigo?
Resultado:
El impétigo es una infección superficial de la piel (de su capa epidérmica) causada por bacterias, especialmente frecuente en los niños de ambos sexos que viven en condiciones higiénicas inapropiadas, que se extiende con el rascado de las lesiones y que es contagiosa. La palabra "impétigo" procede del latín, con el significado vulgar de "sarpullido".
Puede afectar a cualquier área cutánea, aunque es más frecuente su localización alrededor de la nariz y de la boca.
La lesión del impétigo se caracteriza por la formación de vesículas que tras abrirse espontáneamente o por el rascado, dejan fluir un líquido a partir de cual se forman unas costras de color amarillento.
Las bacterias responsables del impétigo (que penetran en el espesor de la piel a través de mínimas lesiones traumáticas) son el estreptococo del grupo A beta-hemolítico y el estafilococo aureus.
El impétigo comienza con la aparición de unas pequeñas manchas rojizas (máculas) que causan picor (prurito), las cuales se elevan sobre la superficie de la piel (pápulas) hasta terminar convirtiéndose en unas vesículas que contienen liquido en su interior.
El impétigo provocado por el estafilococo aureus forma vesículas grandes y resistentes a la ruptura, denominadas "bullas", por lo que se conoce como "impétigo bulloso".
El impétigo provocado por el estreptococo del grupo A beta-hemolítico presenta vesículas más pequeñas y frágiles que al romperse liberan un exudado y dejan a la vista mínimas áreas cutáneas enrojecidas sobre las que dicho exudado se coagula y forma las características costras amarillentas. Es el conocido como "impétigo no bulloso".
El impétigo es contagioso. El niño con impétigo puede inocular las bacterias responsables de la infección a otra área de su superficie corporal: como la lesión provoca prurito (picor) el niño se rasca y, al hacerlo, extiende la lesión a partir de sus bordes, aunque también puede hacerlo a distancia, en otros lugares del cuerpo.
El niño afecto de impétigo puede contaminar a otros miembros de la familia a través de sábanas, toallas y vestidos; también puede contagiar a compañeros de la escuela que entren en contacto con la piel afectada.
Prevenir la aparición de impétigo en los niños exige medidas higiénicas apropiadas (baño o ducha diaria con jabón). Una especial atención ha de prestarse a las áreas que rodean los orificios nasales y la boca, así como a aquellas áreas en las que se presenten ocasionalmente soluciones mínimas de continuidad en la piel (arañazos, abrasiones, microcortes, etc.), que deben ser tratadas con antisépticos una vez producidas (por ejemplo, con la povidona-yodada, Betadine) y recubiertas con un pequeño apósito, si es necesario para su protección.
Una vez desarrollado el impétigo, para prevenir su contaminación es necesario, además del tratamiento de la lesión del niño que la padece, medidas higiénicas generales entre las que se incluye mantener las uñas de las manos muy cortas.
En los casos moderados, siempre bajo el control del médico, el impétigo puede ser tratado localmente (tópicamente) con la aplicación de cremas de antibióticos como la mupirocina (Bactroban) y el ácido fusídico. La crema con ácido fusídico (Fucidin) es una de las opciones en la actualidad más recomendables para este tratamiento tópico.
En los casos con lesiones más intensas, antibióticos eficaces contra las bacterias responsables -estafilococo aureus o estreptococo del grupo A beta-hemolítico- han de ser administrados por vía oral o por inyección (vía parenteral), siempre bajo control médico.
Las áreas cutáneas afectas de impétigo son lavadas dos veces al día con gasa estéril y jabón antiséptico, procurando eliminar con suavidad en cada lavado el mayor número de costras posible.
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