¿Qué es una prostatitis?
Una prostatitis es literalmente una inflamación de la glándula prostática.
Esta glándula masculina, con la forma y el tamaño aproximado de una nuez, se encuentra bajo la vejiga urinaria, rodeando el primer tramo de la uretra (la llamada uretra prostática) y por delante del recto, a través del cual se palpa digitalmente.
Existen tres tipos de prostatitis: La prostatitis aguda bacteriana, la prostatitis crónica bacteriana y la prostatitis crónica abacteriana.
La prostatitis aguda bacteriana es la variedad menos frecuente y la más grave.
Las bacterias contaminantes proceden del aparato urinario o del intestino grueso.
Se presenta clínicamente de forma súbita con fiebre, escalofríos, mal estado general como si fuera una gripe y dolor en la próstata que se extiende a los órganos genitales.
El paciente orina con frecuencia y con urgencia, con dolor y con dificultad, una orina teñida de sangre y no consigue vaciar completamente su vejiga.
La prostatitis crónica bacteriana se manifiesta con síntomas de evolución más lenta y menos intensos que los de la forma aguda, alternando periodos de mejoría con otros de empeoramiento.
Los síntomas son: necesidad de orinar con frecuencia y con urgencia, dolor o sensación de quemazón al orinar, dolor en la próstata (prostatodinia), dolor en el área genital, dificultad de comenzar a orinar y flujo disminuido de la orina, en ocasiones sangre en la orina y/o en el semen, eyaculación dolorosa, febrícula e infecciones urinarias recurrentes.
La prostatitis crónica abacteriana presenta síntomas similares a los de la prostatitis crónica bacteriana, aunque habitualmente sin fiebre, pero la diferencia fundamental es que no se demuestran bacterias ni en la orina ni en el liquido prostático.
No se conoce la causa exacta de la prostatitis crónica bacteriana aunque como posibles causas desencadenantes de la inflamación crónica de la glándula se citan: actividad sexual en jóvenes muy activos; ciertas ocupaciones que someten la próstata a fuertes vibraciones; el levantamiento de pesos con la vejiga llena; algunos deportes como el jogging y ciclismo.
Suspender bruscamente la micción y reanudarla también bruscamente, en lugar de hacerlo de forma relajada, se considera como posible causa de una prostatitis crónica abacteriana.
En la prostatitis aguda y en la prostatitis crónica bacteriana el tratamiento exige una apropiada antibioterapia.
En la prostatitis crónica abacteriana algunos médicos prescriben un antibiótico durante varias semanas; aunque no se comprenda el motivo, algunos hombres con prostatitis crónica abacteriana parecen beneficiarse de un tratamiento continuado de antibióticos a dosis bajas.
El tratamiento se completementa con analgésicos y antiinflamatorios, como la aspirina o el Ibuprofén.
Fuente: Clínica Mayo
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