Prejubilación y longevidad
En un artículo publicado online en el British Medical Journal en octubre de 2005 por miembros de los Servicios Sanitarios de la Shell Oil Company, en Houston, EE.UU., sus autores se plantean como objetivo evaluar si realmente una jubilación se asocia, como sostienen algunos, con una mayor supervivencia, mientras que el retraso en la jubilación comportaría un acortamiento de dicha supervivencia.
El estudio, de carácter prospectivo, se ha realizado con empleados de la Shell Oil Company retirados a los 55 (n=839), 60 (n=1.929) y 65 (n=900) años de edad, entre Enero de 1973 y Diciembre del 2003. Las mujeres representan el 11% de la población estudiada.
Los resultados han sido los siguientes: Después de los ajustes estadísticos apropiados (en cuanto al sexo y a la situación socioeconómica), entre los empleados que se retiraron a los 55 años la tasa de mortalidad fue significativamente más elevada que entre los que se retiraron a los 65 años.
La mortalidad fue también significativamente más elevada en los primeros 10 años después del retiro a los 55 años, comparada con la de aquellos que siguieron trabajando, y la mortalidad fue similar entre los que se retiraron a los 60 años y los que se retiraron a los 65 años.
La mortalidad no difiere para los primeros 5 años tras el retiro a los 60 años cuando se compara con la de los que continúan trabajando a los 60 años.
Las conclusiones son que la jubilación a los 55 o a los 60 años no se asocia con una mayor supervivencia en comparación con la de los que se retiran a los 65 años, en una población de empleados de la industria petroquímica.
La mortalidad fue más elevada en los empleados que se retiraron a los 55 años que en los que continuaron trabajando. Aunque, según los autores, el estado de salud puede haber sido una causa del retiro anticipado (junto con el sexo y el estado socioeconómico), estos factores no explican las diferencias halladas.
Para la Baronesa Greengross, directora ejecutiva del International Longevity Centre del Reino Unido, estos hallazgos deben añadirse al creciente consenso sobre la necesidad de que para mejorar la salud de las personas mayores y ancianas son necesarias políticas que las impliquen activamente en la sociedad, siendo el trabajo parte fundamental de esta política, ya que facilita actividad física y mental, autoestima, interrelación social y medios económicos.
En definitiva, permanecer mental y físicamente activo es la clave para disfrutar de un retiro gratificante.
Fuente: British Medical Journal
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