Una posible explicación para el apetito insaciable


La dopamina (hidroxitiramina), una sustancia neurotransmisora, es la que modula a nivel cerebral la intensidad de la gratificación placentera que produce la ingestión de alimentos.

La dopamina es producida en el organismo durante la ingestión de alimentos, sobre todo si son agradables al gusto y al olfato, y su captación por unos receptores específicos (D2) abre el camino a la sensación gratificante.

La hipótesis de la investigación planteada por un equipo del Brookhaven National Laboratory de Upton, Nueva York, ha sido que los individuos obesos tendrían dificultades en la captación de la incrementada dopamina y, en consecuencia, en alcanzar la sensación placentera cuando comen. Esto se debe a presentan probablemente algún fallo en el circuito cerebral en el cual está implicada la dopamina.

La respuesta de estos individuos ante la sensación placentera fallida sería comer más y más, hasta límites patológicos, con el fin de obtener la ansiada satisfacción, sin conseguir otra cosa que comer en exceso y convertirse en obesos.

El trabajo del equipo del Brookhaven National Laboratory, firmado en primer lugar por Gene Jack Wang y publicado en el número de la revista The Lancet del 3 de Febrero de 2001, parte también del hecho conocido -que apoya su hipótesis planteada- de que los fármacos que bloquean los receptores de la dopamina aumentan precisamente el apetito.

Mediante un diseño metodológico muy sofisticado, los autores demuestran que en los individuos obesos existe en el cuerpo estriado del cerebro una menor disponibilidad de receptores D2 para la dopamina.

Niveles bajos de receptores de dopamina han sido encontrados también en individuos adictos a varios tipos de drogas como la cocaína, el alcohol y los opiáceos.

Estos hallazgos sugieren que una reducción de los niveles de receptores para la dopamina disponibles en el cerebro estaría relacionada con lo que pudiera denominarse una conducta adictiva, independientemente de que fuera debida a los alimentos, como en el estudio presentado.

Cuando se ingieren alimentos se incrementan los niveles de la dopamina situada fuera de las células en los centros nerviosos implicados en el circuito de la satisfacción placentera al comer.

En los obesos con una compulsiva tendencia a comer en exceso, como en otras adicciones, se trataría de un "síndrome por deficiente gratificación".

Sin embargo, como reconocen los autores, los resultados del trabajo no permiten discriminar todavía si los cambios observados en los cerebros de los individuos obesos son consecuencia o causa de la obesidad.

Fuente: The Lancet
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Sabado, 17 de Mayo del 2008

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