Polución aérea y riesgo de infarto de miocardio

 
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Según un estudio de los Departamentos de Salud Ambiental y de Epidemiología de la Universidad de Harvard, Boston, EE.UU., realizado entre Enero de 1995 y Mayo de 1996, y publicado en el número del dia 12 de Junio de 2001 de la revista Circulation , los resultados de la investigación epidemiológica en la que se cruzaron los datos diarios sobre polución en el área del Gran Boston y los datos de pacientes que habían sufrido infarto de miocardio (489 hombres y 283 mujeres) en al ámbito de dicha área, sugieren que concentraciones elevadas de partículas finas e invisibles , que son las que tienen menos de 2.5 mm de diámetro, pueden incrementar transitoriamente el riesgo de infarto de miocardio en la población durante varias horas e incluso varios días, después de respirar dicha polución.

Estas partículas son emitidas por los tubos de escape de los automóviles y por la chimeneas de la fábricas y de los sistemas urbanos de calefacción.

Aunque este estudio no se ha planteado investigar el mecanismo que relaciona la polución respirada con el infarto de miocardio, se sabe que las partículas inhaladas pueden provocar la agudización de enfermedades cardiovasculares a través de una inflamación pulmonar que, mediante una serie de secuencias, pone en marcha un aumento de la coagulabilidad de la sangre, hipercoagulabilidad que coincide con un incremento del ritmo cardíaco e incluso con alteraciones de dicho ritmo; en definitiva, con una situación de estrés para el sistema cardiocirculatorio.

Se ha sugerido, como mecanismo que explicaría la relación entre polución/infarto de miocardio, el desprendimiento de alguna placa arterioesclerótica de las paredes de las arterias coronarias, con la consiguiente obstrucción de éstas y el desarrollo inmediato de un área infartada en el músculo cardíaco, como respuesta al estrés hemodinámico causado por la alteraciones iniciadas a nivel de los alveólos pulmonares por las partículas inhaladas.

Si estos hallazgos se confirman, los grupos de individuos susceptibles (obesos, sedentarios y con historia médica de problermas cardíacos) deberían protegerse de la polución cuando se producen en las ciudades estos incrementos transitorios de partículas finas, no trabajando al aire libre o protegiéndose de la inhalación, lo que casi siempre sucede coincidiendo con las horas puntas en el tráfico de las grandes ciudades.

Fuente: Circulation
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Martes, 2 de Diciembre del 2008

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