Infecciones en piscinas públicas
En plena época veraniega y con el aumento el uso de las piscinas públicas, el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) de Atlanta, EE.UU., ha incrementado su campaña de información sobre las medidas que deben tomarse para que la natación en las piscinas públicas, situadas en áreas recreativas de las ciudades, sea una natación saludable ("Healthy Swimming") y no convierta a las piscinas en focos de contagio de las denominadas enfermedades transmitidas por áreas recreativas, la más frecuente de las cuales es la diarrea infecciosa.
Las numerosas personas que están nadando en una piscina pública comparten su agua, por lo que una persona con diarrea puede contaminar fácilmente el agua de la piscina con materia fecal. Una vez contaminada el agua de la piscina el contagio de otras personas se produce por su ingestión.
Es cierto que el cloro añadido al agua suele eliminar los gérmenes que allí se depositan, como consecuencia de la contaminación por un bañista. No obstante (advierte el CDC), la acción del cloro necesita su tiempo, no es inmediata.
Para evitar que una piscina pública se contamine y se convierta en foco de contagio de infecciones gastrointestinales agudas, el CDC ha editado una hoja en la que se recogen 6 recomendaciones básicas divididas en dos grupos:
Tres recomendaciones para todos los que nadan
(Si sigue estos consejos evitará que los gérmenes causantes de estas infecciones gastrointestinales contaminen la piscina y contagien a otras personas)
1- No se lance a la piscina cuando tenga diarrea (esto es especialmente importante para los niños pequeños con pañales); puede propagar gérmenes en el agua y contagiar y enfermar a otras personas.
2- No trague el agua de la piscina. Más aún, trate de evitar que el agua entre en su boca.
3- Debe mantener una buena higiene personal. Tome una ducha antes de nadar y lávese las manos después de haber ido al cuarto de baño y después de cambiar los pañales a un niño. No olvide que los gérmenes que se encuentren en la superficie de su cuerpo acabarán en el agua de la piscina.
Tres recomendaciones para los padres de niños pequeños
1- Lleve a los niños al cuarto de baño y revise sus pañales con frecuencia. No espere a escuchar "tengo pipí", porque entonces quizá sea demasiado tarde.
2- Debe cambiar los pañales en un cuarto de baño y no junto a la piscina. Los gérmenes pueden contaminar superficies y objetos junto a la piscina y contagiar a otras personas.
3- Lave bien a su hijo con agua y jabón antes de introducirlo en el agua de la piscina. Todas las personas tienen cantidades invisibles de materia fecal alrededor del ano, que luego puede acabar en el agua de la piscina.
Fuentes: CDC Natación saludable
|