Piercings en los pezones que provocan una secreción anormal de leche o galactorrea
Una mujer de 20 años consultó a su médico porque, a las tres semanas de haberle sido colocados sendos piercings en sus pezones, aquejaba dolor en las mamas e inflamación purulenta alrededor de los anillos, por lo que que fue tratada con antibióticos que lograron hacer desaparecer la infección. Dos semanas más tarde, la joven acudió de nuevo a su médico porque había aparecido una espontánea y bilateral secreción anormal de leche, es decir, una galactorrea.
Dado que la secreción de leche se asocia con la estimulación de la glándula mamaria por la hormona prolactina, tanto en condiciones fisiológicas -tras el parto para la lactancia- como en condiciones anormales -por la presencia de un tumor en la hipófisis conocido como prolactinoma- a la paciente se le practicó una valoración de los niveles de la hormona prolactina en sangre, demostrándose que se encontraban elevados (hiperprolactinemia).
Hasta ahora, como recuerdan los autores de la breve nota clínica publicada en la revista New England Journal of Medicine, en su número del 14 de noviembre de 2002, los libros de texto afirmaban que el hallazgo de una hiperprolactinemia -con valores por encima de 200 microgramos por litro- sería suficiente para diagnosticar la presencia del tumor hipofisario conocido como prolactinoma (cuyas células tumorales producen prolactina en candidades anormales, por lo que desencadena una galactorrea).
Pues bien, en esta paciente, se descartó, mediante resonancia nuclear magnética, la presencia de este tipo de tumor intracraneal, mientras que la retirada de los piercings de los pezones fue suficiente para que desapareciera la galactorrea y se normalizaran los valores de prolactina en sangre.
En conclusión, la hiperprolactinemia de esta paciente, con la consiguiente galactorrea, fue debida a la intensa estimulación de los pezones provocada por los piercings, probablemente con la añadida estimulación de las infecciones locales asociadas a la presencia de los anillos metálicos.
A este respecto, conviene recordar que, en circunstancias fisiológicas, la estimulación de los pezones y de la glándula mamaria durante la succión de la lactancia, da lugar a la liberación de la hormona prolactina por el lóbulo anterior de la hipófisis.
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