Pescado graso y riesgo de accidente vascular cerebral isquémico


En un amplísimo estudio epidemiológico publicado en la revista Journal of American Medical Association del 25 de diciembre de 2003 y realizado sobre una población de 43.671 hombres, un grupo de la Harvard Medical School se propuso comprobar si era cierta la hipótesis de que los ácidos grasos omega-3 de cadena larga contenidos en el pescado graso de la dieta, reducen el riesgo del accidente vascular cerebral isquémico, aunque no así el del accidente vascular cerebral hemorrágico.

Los antecedentes de esta hipótesis de trabajo se encuentran en estudios ecológicos de la década de los años 80 en los que se demostró, en la población de raza esquimal del norte de Groenlandia, que el elevado aporte de pescado graso en sus dietas reducía el riesgo de sufrir un accidente vascular cerebral isquémico, pero aumentaba el riesgo de padecer un accidente cerebral hemorrágico.

La explicación de este hecho sería que los ácidos grasos omega-3 contenidos casi exclusivamente en el pescado sobre todo graso (ácido eicopentaenoico o EPA y ácido docosahexanoico o DHA) disminuyen la agregación progresiva de las plaquetas de la sangre -a través de la inhibición de la síntesis del tromboxano A2- y de este modo frenan el proceso de coagulación in situ y con ello disminuyen la tasa de formación de trombos sobre las placas de ateromas depositadas en la cubierta interna o endotelio de los vasos, que es, en definitiva, el mecanismo causante de la obstrucción de las arterias y de la isquemia del territorio que irrigan; si esta inhibición llegara a ser excesiva se produciría, por el contrario, un accidente cerebral vascular por hemorragia.

Fueron incluidos en el estudio un total de 43.671 varones, entre 40 y 75 años de edad, libres de enfermedad cardiovascular en el año 1986, quienes completaron un cuestionario detallado y semicuantitativo sobre su dietas alimentarias.

En esta población, y a lo largo del seguimiento, que ha durado 12 años, se documentaron 608 accidentes vasculares cerebrales, de los cuales 377 fueron isquémicos (por interrupción brusca del riesgo sanguíneo en un área cerebral), 106 hemorrágicos (por ruptura de una arteria y consiguiente hemorragia cerebral) y 125 no pudieron ser clasificados.

El riesgo de padecer un accidente vascular cerebral isquémico fue un 40% más bajo en los individuos que habían consumido pescado graso (como atún, salmón, arenques, sardinas, pez espada y otros) al menos una vez al mes o más, comparado con el riesgo de aquéllos que no habían consumido pescado.

Por otra parte, no se encontró asociación entre el consumo de pescado rico en ácidos grasos omega-3 y el riesgo de padecer un accidente vascular cerebral hemorrágico.

No obstante, la posibilidad de que una dieta con elevada cantidad de pescado graso pueda incrementar el riesgo del accidente vascular cerebral hemorrágico no puede ser descartada, según los autores de este trabajo, por lo que debe seguir siendo investigada.

Fuente: JAMA

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Lunes, 8 de Septiembre del 2008

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