Los niños azotados cuando tienen 1 año suelen ser más agresivos a los 2 años.
Ésta es la conclusión de un estudio realizado conjuntamente en las universidades de Duke, Harvard, North Carolina at Chapel Hill y Missouri, cuyo objetivo era examinar la prevalencia de la práctica maternal de los azotes a la edad de 1 año.
Lisa J. Berlin, del Center for Child and Family Policy de la Duke University, y sus colaboradores, analizaron los datos procedentes de 2.500 niños, de familias de diferentes etnias, blancas y negras, todas ellas escasas en ingresos. Los datos incluían respuestas de las madres respecto a la conducta de los niños y el uso o no de azotes para procurar controlar sus conductas.
Un tercio de los niños de 1 año de edad fueron azotados en la semana anterior a la encuesta, en tanto que la mitad de las madres de los niños de 1 y 2 años comunicaron que su hijo había sido azotado. El término medio de azotes para los niños de 1 año fue de 2,6 por semana, mientras que para los niños de 2 años fue de casi 3 por semana.
La conclusión del estudio ha sido que los niños que fueron azotados cuado tenían 1 año de edad se comportaban más agresivamente cuando cumplieron los 2 años, en tanto que su desarrollo cognitivo era peor a los 3 años.
De acuerdo con estudios previos, la combinación de edad juvenil de la madre, con frecuencia afecta de depresión, y familia de escasos ingresos económicos, favorece que los niños entre 1 y 3 años de edad sean azotados. Esta práctica maternal, en un entorno, por lo general, nada estimulante, no favorece un desarrollo normal.
Fuente: Child Development, Septiembre 2009, online