Obesidad y reflujo
En un artículo aceptado para publicación y presentado online en Enero de 2007 por la revista Gastroenterology, miembros del Instituto de Enfermedades Digestivas de la Universidad China de Hong Kong, se proponen evaluar la asociación entre la obesidad y la función valvular de la unión del esófago con el estómago, en individuos que no padecen la enfermedad del reflujo gastroesofágico.
Los autores reclutaron individuos obesos (Índice de la Masa Corporal (IMC) superior a 30) referidos al médico para una reducción de peso, individuos con sobrepeso comparables por edad y sexo (IMC entre 25-30) e individuos de peso normal (IMC igual o superior a 20 y menor de 25). Fueron excluidos los individuos con esofagitis, síntomas de reflujo gastroesofágico, uso de omeprazol, una hernia de hiato mayor de 2 cm, y diabetes con complicaciones que afectaban a la microcirculación.
A todos los pacientes se le practicó, tras las comidas, una medida de sus presiones intra-esofágicas (manometría) de 2 horas de duración, así como la medición ambulatoria de la acidez intra-esofágica (pH) durante 24 horas.
Los resultados fueron los siguientes: Fueron estudiados 84 individuos (Obesos: 28; Sobrepeso: 28; Peso normal: 28). Todos los componentes de los 3 grupos tenían una similar presión medida a nivel de la unión esófago-gástrica, así como similar patrón de ondas de contracción y relajación a lo largo del esófago (peristalsis esofágica).
Durante el periodo siguiente a la comida (periodo post-prandial) tanto los individuos obesos como los individuos con sobrepeso experimentaron un incremento sustancial en el número de relajaciones transitorias de la unión esófago-gástrica (concretamente a nivel del segmento muscular conocido como esfínter esofágico inferior), así como de la proporción de estas relajaciones asociadas a reflujo ácido hacia el esófago.
El análisis estadístico demostró una asociación significativa entre el IMC y la circunferencia de la cintura con los episodios de relajación transitoria de la unión esófago-gástrica.
La conclusión de los autores es que la obesidad se asocia, tras las comidas, con un incremento de los episodios de relajación transitoria del esfínter muscular situado a nivel de la unión esófago-gástrica, en individuos sin enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Este anormal comportamiento, tras las comidas, de la unión esófago-gástrica puede ser una fase previa en la conocida relación entre obesidad y esofagitis por reflujo.
Fuente: Gastroenterology
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