Nuevos medicamentos: ¿Innovación o reinvención?
Tan sólo el 15% de los nuevos medicamentos aprobados entre el año 1989 y el 2000 por la Food and Drug Administration (FDA) para ser comercializados en los Estados Unidos, contenían nuevos componentes activos e innovadores y aportaban alguna mejoría significativa desde el punto de vista clínico, según un informe del National Institute for Health Care Management (NICHM) de junio de 2002.
El estudio que acaba de ser dado a conocer por el National Institute for Health Care Management, una institución privada benéfica -aunque fundada en 1991 por dos compañías de asistencia sanitaria (la Blue Cross y la Blue Shield)- es un reto a las compañías farmacéuticas que argumentan que necesitan beneficios más elevados para dedicarlos a la investigación que conduzca a la innovación.
El informe insiste en que, en lugar de avances significativos, los nuevos medicamentos son en su mayoría pequeñas modificaciones de medicamentos ya existentes, en cuanto a la dosis y a la combinación con otros componentes ya disponibles. "Los medicamentos realmente innovadores han sido raros en este periodo"- según el presidente del NICHM.
El estudio llama la atención sobre el hecho de que de los 1.035 medicamentos probados por la FDA entre 1989 y 2000, tan sólo 153 fármacos -un 15%- utilizaban nuevos ingredientes activos, mientras que la mayoría eran versiones levemente modificadas o casi idénticas de medicamentos que se encontraban ya en el mercado.
Dos ejemplos llamativos para el NICHM: El medicamento Prilosec (cuyo principio activo es el omeprazol) para el trataniento de la úlcera gastroduodenal y de la esofagitis por reflujo, ha sido reformulado y lanzado al mercado, con idénticas indicaciones, como Nexium, el cual sigue teniendo como principio activo esencial el omeprazol, ahora combinado con un antiácido y protector de la mucosa como es el magnesio. La compañía fabricante del Prozac, el hasta ahora dominante medicamento antidepresivo en el mercado farmacéutico, ante la pérdida económica que supone para la compañía fabricante la conversión de este producto registrado en un medicamento genérico, ha lanzado el mismo fármaco con el nombre de Sarafem, ahora en "cápsulas rosas", para tratar el sindrome de la tensión premenstrual.
El estudio también concluye que el gasto de prescripciones farmacéuticas se dobló entre 1995 y 2000 -de 64,7 billones de dólares a 132 billones-, incremento atribuible en su mayoría a los medicamentos incluidos en el apartado de menos innovadores.
La respuesta de la organización que representa a la industria farmacéutica de los Estados Unidos (Pharmaceutical Research and Manufacturers of America -PhRMA-) no se ha hecho esperar. Para esta organización el planteamiento del estudio está básicamente sesgado, ya que ha sido realizado por una institución que, en último término, está relacionada con las compañías de asistencia sanitaria, preocupadas por la escalada en los costes de la medicación en sus asegurados.
Fuente: "Another Year of Escalating Costs" May 6,2002, The National Institute for Health Care Management
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