Nuevos fármacos para el tratamiento del cáncer
En la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology celebrada en mayo de 2001 en San Francisco, se prestó especial atención a una estrategia en el tratamiento farmacológico del cáncer: el diseño de fármacos que tengan como diana una proteína que se encuentra en la membrana de la célula cancerosa con funciones de receptor de factores responsables del crecimiento abusivo y de la supervivencia de dicha célula: la proteína con las siglas EGFR.
El objetivo es conseguir fármacos con un diseño tal que encaje con dicho receptor -en lugar de los factores que propician el crecimiento y la supervivencia- y de este modo quede bloqueado, lo que frenaría a su vez el crecimiento de la neoplasia, convirtiéndola en una enfermedad crónica, aunque el tumor no haya sido eliminado radicalmente.
La proteína EGFR (siglas de Epidermal Growth Factor Receptor) pertenece a una familia de biomoléculas que juegan un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio normal en el desarrollo y crecimiento de la mayoría de las células y sobre todo en el de las cancerosas, ya que éstas poseen muchos más receptores de este tipo que las células normales.
Hace años que se conoce que esta proteína/receptor es especialmente importante en la progresión del cáncer de mama, en el que se demuestra una producción incrementada de EGFR, así como en otros muchos cánceres (colon, próstata, pulmón, cabeza y cuello).
En consecuencia, la presencia de niveles elevados de EGFR se interpreta como un dato de pronóstico muy desfavorable, hasta el punto que la agresividad del tumor y el pronóstico del paciente puede correlacionarse con sus niveles en la sangre.
El Dr. John Mendelsohn, presidente del Anderson Cancer Center de Houston, ha declarado en dicha reunión que ahora de lo que se trata es de " fabricar gran cantidad de fármacos con este objetivo específico, como fabricamos antibióticos para tratar la infección".
No obstante, otros oncólogos recuerdan que los fármacos en vía de desarrollo no curan el cáncer y que aún se desconoce en qué condiciones de calidad de vida prolongarán la vida de los pacientes.
La industria farmacéutica de los EE.UU. y del Reino Unido parece estar en condiciones de lanzar el próximo año nuevos fármacos con este diseño y este objetivo: la proteína EGFR de la membrana de la célula cancerosa.
En los primeros resultados presentados, el fármaco diseñado por la compañía farmacéutica ImClone Systems, de Nueva York, el C225, que es un anticuerpo monoclonal, utilizado conjuntamente con otros fármacos anticancerosos, parece reducir significativamente, en un 22.5%, el tamaño de los cánceres de colon y recto en fase de diseminación metastásica.
Otros fármacos en vías de desarrollo no bloquean el EGFR ,sino los efectos inducidos en el seno de la célula por la activación del receptor.
La prudencia aconseja no precipitarse en la valoración de esta nueva e importante estrategia y calificarla llamativamente, antes de tiempo, de "revolución oncológica" o de "avance decisivo".
Fuente: New York Times
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