En un artículo publicado en la revista The Lancet del 3 de Noviembre del 2007, investigadores de la Universidad de Southampton (Reino Unido) llegaban a la conclusión de que los colorantes artificiales de los alimentos y el benzoato sódico como conservante, o ambos provocan hiperactividad en niños entre 8-9 años de la población general.
Ahora, la EFSA (European Food Safety Authority) acaba de aprobar, con fecha 7 de Marzo del 2008, el Informe emitido por un Panel de expertos en el que se llega a la conclusión de los hallazgos del grupo de investigadores de la Universidad de Southampton son metodológicamente inconsistentes y que, en consecuencia, no pueden ser utilizados como base para modificar el Aporte Diario Aceptable (ADI), hasta ahora permitido, de estos colorantes artificiales y del benzoato sódico.
En el estudio de Southampton fueron incluidos 153 niños con 3 años de edad y 144 entre 8-9 años. La bebida administrada contenía un conservante, el benzoato sódico y una de dos mezclas de colorantes, la mezcla A (5 mg de amarillo anaranjado (E110), 7,5 mg. de tartrazina (E102), 2,5 mg de carmoisina (E122) y rojo cochinilla 4R (E124)) y la mezcla B (7,5 mg de amarillo anaranjado (E110), 7,5 mg. de amarillo quinoleina (E104), 7,5 mg. de carmoisina (E112) y 7,5 mg de rojo allura AC (E129)).
La principal medida de los resultados fue una valoración global de la hiperactividad, basada en una serie de baremos, evaluada por padres y maestros, y para los niños entre 8-9 años, además un test computerizado de la atención.
Según la nota emitida por la EFSA, el citado estudio proporciona limitada evidencia a favor de un pequeño efecto de las mezclas de aditivos sobre la actividad y la atención de algunos de los niños. Sin embargo, los efectos observados no son estadísticamente consistentes para los dos grupos de edades y para las dos mezclas usadas en el estudio.
Considerando el peso global de la evidencia aportada en este estudio y en vista de las considerables incertidumbres, tales como la falta de consistencia y la relativa debilidad del efecto y la ausencia de información sobre la significación clínica de los cambios observados en la conducta de los niños, el Informe del panel de expertos concluye que los hallazgos del grupo de Southampton no pueden ser utilizados como argumento para modificar el ADI (aporte diario aceptable) para estos colorantes o para el benzoato sódico.