Esta es la conclusión a la que han llegado investigadores del University College y del Instituto de Psiquiatría del King´s College (ambos en Londres), tras haber estudiado en 3.000 niños si la presencia de una variante del gen FTO (localizada en el año 2007 por investigadores británicos en el cromosoma 16 de pacientes con diabetes tipo 2, y relacionada con el índice de la masa corporal y la obesidad) se asocia con la capacidad para quemar calorías o bien con el apetito.
Los investigadores demuestran que los niños con edades entre 8 y 11 años, que poseen en su genoma dos copias de la variante del gen FTO, tienen más dificultades en calmar su apetito (o de alcanzar la sensación de saciedad) y, en consecuencia, ingieren más alimentos.
El efecto de la presencia en el genoma de la variante del gen FTO es la misma sea cual sea la edad, el sexo, la posición económica y el índice de la masa corporal.
La profesora Jane Wardle, que ha dirigido el estudio, aclara que sus resultados nos indican cómo la presencia de la variante del gen FTO ejerce su efecto a través del aumento del apetito, aunque, por otra parte, ese hallazgo no quiere decir que la presencia de esta variante del gen FTO en un niño o niña tenga como consecuencia automática el sobrepeso de su portador, sino que ese niño o niña es más susceptible a comer en demasía.
Fuentes:
- Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism
- Science Magazine