En un artículo publicado en la revista Brain, miembros del Departamento de Psicología de la Universidad de Helsinki (Finlandia) y del Helsinki Brain Ressearch Centre, se propusieron estudiar los efectos de escuchar música en los pacientes que acaban de sufrir un ictus cerebral.
El equipo investigador reclutó a 60 pacientes que habían sufrido un ictus (accidente vascular cerebral) a nivel de la arteria cerebral media, en uno de los hemisferios cerebrales. La mayoría de los pacientes tenía problemas de movilidad y problemas cognitivos (atención y memoria) como consecuencia del ictus.
Los 60 pacientes participaron en un ensayo clínico entre Marzo del 2004 y Mayo del 2006 en el que fueron asignados aleatoriamente, tan pronto como fue posible desde su ingreso en el hospital, a tres grupos:
1) Escuchar música durante 2 horas al día;
2) Escuchar audio-libros;
3) Ni una cosa ni otra.
Los pacientes incluidos en el primer grupo eligieron la música (clásica, pop, jazz o country) que escucharon durante un par de horas al día. También eligieron los audio-libros. Todos los pacientes recibieron la recuperación estándar.
Los resultados fueron los siguientes: los pacientes fueron seguidos hasta cumplirse los 6 meses del ictus. El seguimiento fue completado por 54 de los 60 participantes desde el inicio.
A los 3 meses de seguimiento, la memoria verbal mejoró respecto a la primera semana del ictus en el 60% de los que escuchaban música, en el 18% de los que escuchaban audio-libros y en el 29% de los que no escuchaban nada.
La capacidad de mantener la atención para controlar y realizar operaciones mentales mejoró en 17% de los que escuchaban música, mientras que no se observó mejoría en los otros dos grupos. Estas diferencias persistían a los 6 meses del ictus.
Los pacientes del grupo que escuchó música estaban menos deprimidos y de mejor humor que los otros dos grupos.
El hecho de que en el 60% de la música escuchada por los pacientes incluyera letras, sugiere que es el componente musical o la combinación de música y voz la que juega un papel fundamental en la mejoría de los pacientes.
Las conclusiones son las siguientes: escuchar música tan pronto como sea posible después de haber sufrido un ictus cerebral puede ser beneficioso para la recuperación del paciente. Escuchar música, más que una alternativa a la forma habitual de terapia recuperadora tras un ictus, debe ser considerada como una adición beneficiosa a esa terapia.
Estos hallazgos deben ser confirmados, según sus autores, en posteriores estudios.
Fuente : Brain