Monográfico: la impotencia o disfunción eréctil
En el lenguaje médico se utiliza actualmente como denominación alternativa a la de "impotencia", la de "disfunción eréctil": Con esta expresión se quiere indicar que existe un trastorno funcional (eso quiere decir "dis-función") del mecanismo de la erección.
No obstante, además de esta equiparación con el término "impotencia", la más típica, cabe señalar que bajo la expresión "disfunción eréctil (DE)", pueden incluirse, en principio, otros trastornos que condicionan una disfunción en el acto sexual, como la incurvación excesiva del pene durante la erección (enfermedad de Peyronie), el priapismo o erección prolongada y dolorosa no asociada con deseo sexual, y la eyaculación precoz, aunque, en principio, la DE se refiere a la incapacidad de obtener una erección adecuada para una actividad sexual satisfactoria.
Si bien es cierto que la DE, que afecta a millones de hombres (entre 15 y 30 millones en los EE.UU.) es más frecuente por encima de los 65 años, puede ocurrir en cualquier edad (durante la juventud y madurez en los pacientes diabéticos) y no es una consecuencia inevitable del envejecimiento.
Entre los síntomas que deben hacer sospechar una disfunción eréctil se incluyen: - Incapacidad ocasional para conseguir una erección completa - Incapacidad para mantener la erección durante el coito - Incapacidad para obtener una erección. Cuando se presentan estos síntomas, quien los sufre debe consultar con su médico.
Para el tratamiento de la DE se dispone de una amplia serie de opciones, entre las que se incluyen medicamentos (el más famoso, el sildefanil o Viagra) , asistencia psicológica, dispositivos mecánicos y prótesis implantadas quirúrgicamente.
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