Monográfico: fracturas de la cadera
Con el término genérico fractura de cadera se describen las fracturas que ocurren en la extremidad proximal del fémur. De acuerdo con su localización en dicha extremidad, la fractura puede afectar a la cabeza femoral (fractura capital, que es muy poco frecuente), al cuello del fémur (fractura del cuello), a los trocánteres (fracturas intertrocantéreas o pertrocantéreas), al segmento del fémur situado por debajo del trocánter (fracturas subtrocantéreas) y al trocánter mayor o al trocánter menor (fracturas aisladas de los trocánteres).
La edad media de los pacientes con fractura de cadera está por encima de los 80 años, y casi el 80% de los fracturados son mujeres. En el año 1990 el número global de fracturas de cadera fue aproximadamente de 1,3 millones. La mortalidad asociada con una fractura de cadera se encuentra entre el 5% y el 10% al cabo de un mes del accidente. La fractura de la cadera es la causa más frecuente, en los pacientes ancianos, de admisión hospitalaria en los servicios de traumatología y ortopedia.
La mayoría de las fracturas de cadera son el resultado funesto de una caída o de un mal paso. Las radiografías simples de la cadera confirman la sospecha diagnóstica.
Las fracturas de la cadera pueden ser clasificadas mediante las radiografías, en fracturas intracapsulares y fracturas extracapsulares. Se dividen, además, de acuerdo con el nivel del hueso en el que ha ocurrido la fractura (del cuello del fémur, trocantéreas, subtrocantéreas) y la presencia o ausencia de desplazamiento de los fragmentos óseos.
La mayoría de las fracturas de cadera son tratadas quirúrgicamente, y su objetivo es reparar o sustituir el hueso roto.
Es de esperar alguna pérdida de capacidad funcional a nivel de la cadera en la mayoría de los pacientes.
Es necesario iniciar la aplicación de un programa multidisciplinar de rehabilitación antes de que el paciente vuelva a casa.
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Fuente: British Medical Journal
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