La vesícula biliar es un pequeño órgano hueco, en forma de pera, que cumple funciones de reservorio de la bilis, situado en el cuadrante superior derecho del abdomen (hipocondrio derecho) bajo la cara inferior del lóbulo derecho del hígado. Su función es almacenar, en los periodos entre las comidas, la bilis que de manera continuada es producida por el hígado, la cual fluye desde los conductos biliares intrahepáticos a las denominadas vías biliares externas, que se inician en los conductos hepáticos derecho e izquierdo, los cuales confluyen en el conducto hepático común, y termina penetrando en la vesícula siguiendo el conducto cístico.
El cáncer desarrollado en la vesícula biliar, un adenocarcinoma, es poco frecuente (5% de todos los carcinomas). En sus fases iniciales apenas produce síntomas, o bien estos síntomas son inespecíficos, por lo que, por desgracia, su diagnóstico suele ser tardío, en una fase en la que el proceso canceroso se encuentra muy avanzado.
Muchos cánceres de la vesícula biliar son descubiertos después de haber sido extirpada ésta por contener cálculos, mientras que tan sólo una cuarta parte de los casos son diagnosticados antes de que el cáncer haya evolucionado hasta alcanzar una fase avanzada. En un 40% de los casos de cáncer de vesícula biliar operados se encuentran ya invadidos los ganglios linfáticos vecinos.
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