Monográfico: Brucelosis o Fiebre de Malta


La brucelosis es una zoonosis (enfermedad animal transmitida al ser humano) con tendencia a la recurrencia y a la cronicidad, causada fundamentalmente por la Brucella melitensis, una peculiar bacteria que tiene la capacidad de resistir y acomodarse a las acciones destructivas antibacterianas de las células del organismo humano encargadas de funciones defensivas (macrófagos), por lo que para eliminarlas se requiere un tratamiento antibiótico combinado y mantenido durante largo tiempo.

Esta enfermedad es también conocida como Fiebre de Malta por haber sido descubierta en 1887 en esta isla mediterránea (de donde también la denominación Fiebre mediterránea) en soldados británicos allí de guarnición enfermos con fiebre por causa de la bacteria a la que se dio más tarde el nombre de Brucella (en honor de su descubridor el médico militar inglés David Bruce). Otras denominaciones alternativas para la Brucelosis, antiguamente utilizadas, han sido Fiebre ondulante, Fiebre recurrente y Melitococia.

La Brucelosis es una enfermedad conocida desde hace milenios, pero que ha eludido hasta ahora su erradicación, incluso en los países más desarrollados. Es bien conocida su elevada prevalencia Glosario en ciertas áreas geográficas, especialmente mediterráneas.

La transmisión de la Brucelosis animal a los seres humanos ocurre cuando se consumen leche y productos lácteos no pasteurizados (especialmente leche cruda, quesos frescos, mantequilla y helados) procedente de animales infectados, muy especialmente las cabras. También puede transmitirse -como enfermedad laboral- en los matarifes que manipulan la placenta de animales infectados.

La primera manifestación de la brucelosis es la fiebre, así como una sudoración maloliente. En la exploración física se detectan aumento de tamaño de los ganglios linfáticos (adenomegalias), del hígado (hepatomegalia) y del bazo (esplenomegalia).

El tratamiento de la brucelosis exige utilizar antibióticos que puedan penetrar en los macrófagos y actuar en el ambiente ácido del que las brucellas se han rodeado. Necesariamente debe ser una terapéutica en la que se combinen varios antibióticos.

No se ha desarrollado una vacuna contra la brucelosis.

Para descargar el monográfico sobre la brucelosis o fiebre de Malta, haz clic aquí.

Fuente:
NEJM
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Viernes, 16 de Mayo del 2008

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