La conclusión práctica de un estudio realizado en el departamento de epidemiología y salud de la población de la famosa Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, es que a los pacientes con demencia no se les debe administrar medicamentos antipsicóticos.
Los síntomas psicóticos expresan un grave deterioro de la evaluación del mundo real, con ideas delirantes, alucinaciones, desorganización del lenguaje, etc. Los medicamentos antipsicóticos o tranquilizantes son utilizados para tratar los síntomas psicóticos en pacientes con esquizofrenia, depresión grave, y en casos de demencias agresivas.
Los medicamentos antipsicóticos se clasifican en atípicos, como la risperidona (Risperdal â , la olanzapina (Zyprexa â ) y la quetiapina (Seroquel â ), y típicos como las fenotiazinas (Thorazina â ), el haloperidol y otros.
Han participado en el estudio unas 6.700 personas con una edad media de 80 años, en las que se ha comprobado que mientras en los que no padecían demencia el riesgo de ictus asociado a la administración de medicamentos antipsicóticos se elevaba en un 40%, en aquellos que sí padecían demencia este riesgo se triplicaba. El riesgo de ictus es aún mayor en los pacientes tratados con antipsicóticos atípicos.
En definitiva, todos los medicamentos antipsicóticos se asocian con un incremento del riesgo de padecer un ictus, y este riesgo puede ser más elevado en aquellos pacientes que reciben medicamentos antipsicóticos atípicos.
Por otra parte, en los pacientes con demencia tratados con antipsicóticos, el riesgo de padecer un ictus asociado con esta medicación es mayor que en los pacientes sin demencia.
Fuente: British Medical Journal