Las precoces arrugas faciales de los fumadores
En un trabajo publicado en el número de The Lancet correspondiente al 24 de marzo de 2001, realizado en varios hospitales de Hamburgo, Sigmaringen (Alemania) y Londres, Christine Lahmann y colaboradores han demostrado que en la piel de los fumadores existe una mayor concentración de la enzima metaloproteinasa 1 cuando se compara con la concentración en la piel de los no fumadores.
Esta enzima degrada normalmente el colágeno, la proteína que constituye alrededor del 70% de la dermis, que es la capa de la piel situada bajo la epidermis cutánea. Al degradarse en exceso el colágeno de la dermis, la piel pierde elasticidad y se arruga.
Los autores han demostrado que cuando un individuo fuma, el tabaco estimula en exceso la actividad de la metaloproteinasa 1; de este modo confirman resultados similares obtenidos previamente in vitro (es decir, en experimentos en el laboratorio) al poner en contacto extractos de tabaco con fibroblastos, que son las células de la dermis que secretan la proteína denominada colágeno y observar la activación de la metaloproteinasa 1.
En 1997 otros autores (Fisher GJ. y colaboradores), estudiando el prematuro envejecimiento de la piel de la cara expuesta a gran cantidad de radiación ultravioleta, sugirieron la relación entre la activación de la metaloproteinasa 1 y la formación precoz de arrugas.
Los hallazgos presentados en este trabajo apoyan la tesis de que el precoz envejecimiento facial de los fumadores se debe a un mecanismo similar que el envejecimiento facial precoz por exceso de luz ultravioleta.
Fuente: The Lancet
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