Las bondades de los probióticos


Un análisis publicado en el British Medical Journal del 8 de junio de 2002, llega a la conclusión de que los microbios conocidos como probióticos pueden ser útiles en la prevención de las diarreas asociadas con la administración de antibióticos.

Concretamente, en el ambiente hospitalario es prevalente, sobre todo en pacientes ancianos tratados con antibióticos, la diarrea producida por la infección con el microbio Clostridium difficile, microorganismo patógeno y tóxico que encuentra ocasión propicia para proliferar con carácter invasivo en el desorden del ecosistema bacteriano del intestino, provocado por la acción de los antibióticos administrados terapéuticamente.

¿Qué es un probiótico? Este término fue usado primariamente para describir a un suplemento microbiano vivo cuya ingestión sería beneficiosa para su huésped, al mejorar su equilibrio bacteriano intestinal.

En la luz intestinal las microbios probióticos probablemente "ocupan", en circunstancias normales, unos receptores de la mucosa, impidiendo de esta forma que los agentes patógenos se acoplen con ellos y ejerzan su acción lesiva.

Los diferentes tipos de Lactobacillus también producen sustancias proteináceas -unas bacteriocininas- que actúan como antibióticos locales contra organismos patógenos.

Entre los agentes probióticos que fueron primariamente estudiados se encuentran el Streptotococus thermophilus y el Lactobacillis bulgaricus, utilizados en la industria láctea; otros probióticos estudiados y utilizados son el Bifidobacterium bifidum, el Enterococcus faecium, el Sacharomyces boulardi, el Lactobacillus acidophilus, el Lactobacillus Casei y el Lactobacillus GG.

Desde entonces, las investigaciones en este campo han sido orientadas preferentemente hacia el posible uso clínico de estos agentes bacterianos, y en el año 1995 fue introducido el término alternativo de agentes bioterapéuticos para describir a los microorganismos con propiedades terapéuticas específicas que inhibirían el crecimiento de las bacterias patógenas.

El análisis realizado por los autores -pertenecientes al Imperial College School of Medicine de Londres- se centra en la revisión cuidadosa de los resultados obtenidos en nueve ensayos clínicos en los que se había combinado la administración de antibióticos con el uso de agentes probióticos, con el fin de prevenir la diarrea asociada a los antibióticos .

Un probiótico debe comportarse biológicamente como no-patógeno para el organismo y debe actuar contra los agentes patógenos por un mecanismo diferente al que actúan los antibióticos, es decir, por competición.

Es deseable que el probiótico modifique, además, los procesos defensivos inmunitarios a nivel intestinal, de modo que destruyan los organismos invasores, como el Clostridium difficile.

El Sacharomyces boulardi, una levadura, y los diferentes tipos de Lactobacillus cumplen estas propiedades como probióticos.

El Sacharomyces boulardi, que coloniza rápidamente el intestino cuando es administrado por vía oral, no altera la flora bacteriana intestinal y, al mismo tiempo, tiene la capacidad de destruir el receptor para las toxinas del patógeno Clostridium difficile, tan habitual en las diarreas asociadas a la administración de antibióticos.

Por otra parte, el Lactobacillus GG muestra efectos beneficiosos sobre la inmunidad intestinal y aumenta el número de células que secretan la inmunoglobulina G y otras inmunoglobulinas, al tiempo que estimula la liberación local de interferon.

El Lactobacillus GG también parece producir "in vitro" una sustancia antimicrobiana que inhibe el crecimiento de la Escherichia coli, del Clostridium difficile, del Bacteroides fragilis y de las Salmonellas.

La conclusión del estudio es que los resultados del análisis (lo que se conoce como el método del meta-análisis) de los nueve ensayos clínicos muestran que agentes probióticos, como el Sacharomyces boulardi y el Lactobacillus, pueden ser útiles en la prevención de las diarreas asociadas con la administración de antibióticos, aunque hay pocos datos a favor de su utilización en el tratamiento de estas diarreas. Son necesarios más ensayos clínicos para confirmar estos beneficios clínicos en otros agentes probióticos.

Fuente: British Medical Journal

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Domingo, 12 de Octubre del 2008

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