Lactancia materna e inteligencia del niño


En un artículo publicado online en el British Medical Journal, el profesor de Psicología diferencial Ian J Deary, y colaboradores, de la Universidad de Edimburgo, se propone evaluar la importancia de la inteligencia de la madre, y el efecto de controlar este factor en los estudios estadísticos, en la conocida asociación entre lactancia materna e inteligencia del niño.

El autor ha utilizado para su estudio los datos procedentes de una población de 12.686 jóvenes de los Estados Unidos (6.283 mujeres) de edades entre 14 y 22 años cuando fueron entrevistadas por primera vez en el año 1979, quienes fueron posteriormente entrevistados cada año hasta 1994 y, a partir de este año, cada dos años. Desde entonces los hijos de las mujeres de esta población fueron evaluados bianualmente. En total ha sido evaluada una población de 5.475 niños, hijos de 3.161 mujeres.

La medida principal aplicada ha sido el coeficiente intelectual de los niños (IQ) valorado por el test de Peabody.

Los resultados han sido los siguientes: el coeficiente intelectual de la madre fue el factor de predicción más elevado de la lactancia materna que la raza, educación, pobreza, hábito de fumar, ambiente en el hogar, o el peso del niño al nacer. Antes de los ajustes estadísticos apropiados, la lactancia materna se asociaba con un incremento cercano a los 4 puntos en la capacidad mental del niño. Los ajustes estadísticos tras la introducción de la inteligencia de la madre muestran que de esta inteligencia depende la mayor parte del efecto beneficioso sobre la inteligencia del niño.

La conclusión es que la lactancia materna, por sí misma, no tiene prácticamente efecto sobre la inteligencia del niño. Es decir, que el aparente efecto beneficioso de la lactancia materna sobre la inteligencia del niño está en relación con la inteligencia de la madre y con el ambiente de su hogar.

Los autores sugieren que la asociación entre lactancia materna y coeficiente intelectual del niño es el resultado de la relación entre la competencia cognitiva de la madre y el niño (atribuible al menos en parte a la herencia genética>) y el hecho de que las madres con coeficiente intelectual más elevado son más propicias a la lactancia materna.

Mientras que la lactancia materna tiene muchas ventajas para el niño (efecto del calostro sobre el sistema defensivo inmunitario, beneficios emocionales en la relación del niño con su madre, y efectos de los ácidos grasos omega-3 sobre el desarrollo visual y cognitivo en los nacidos prematuros y con bajo peso), lo que la hace muy recomendable por la OMS y la UNICEF, es muy poco probable que entre estos beneficios se encuentra el grado de inteligencia del niño.

Fuente: British Medical Journal
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Viernes, 16 de Mayo del 2008

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