En un artículo publicado en la revista Pediatrics del 3 de Julio, investigadores del Baylor College of Medicine (Houston, Texas) y del (University College, Londres), se proponen determinar cómo responde el cerebro de la madre a las expresiones faciales (felices, neutras o tristes) de su propio hijo.
Mediante Resonancia Nuclear Magnética funcional se investigó la respuesta cerebral de 28 madres primerizas a las que se les mostraron imágenes de su propio hijo, entre 5 y 10 meses de edad, y las de un niño desconocido de la misma edad. Se aplicaron 60 estímulos de 6 categorías (propio hijo / expresión feliz, propio hijo / expresión neutra, propio hijo / expresión triste, desconocido / expresión feliz, desconocido / expresión neutra y desconocido / expresión triste), en orden aleatorio, durante 2 segundos cada uno con intervalos variables entre 2 y 6 segundos.
Los resultados fueron los siguientes: cuando las madres veían a su propio hijo, en comparación con la visión de la cara de un niño desconocido, se activaban las regiones cerebrales ricas en dopamina implicadas en el procesamiento de las emociones, el conocimiento y la conducta.
Cuando la madre contempla la cara feliz de su hijo se activa la región nigroestriada del cerebro, un área interconectada con las neuronas que elaboran dopamina (dopaminérgicas), cosa que no sucede cuando la madre contempla las caras con expresión neutra o triste.
Las conclusiones son las siguientes: cuando una madre ve por primera vez la cara de su hijo se activa una extensa red de áreas cerebrales, donde se integra la información afectiva y cognitiva que se dirige hacia áreas en las que se produce la respuesta motora y de la conducta.
Las regiones cerebrales dopaminérgicas relacionadas con la sensación de recompensa (“rewards”), son activadas específicamente en respuesta a la cara feliz del niño, pero no frente a la cara con expresión neutra o triste.