La adiposidad en adolescentes, factor de riesgo de enfermedad coronaria
En un artículo publicado online en la revista Circulation en septiembre de 2005 por miembros del St. George´s Hospital, de la Universidad de Londres, se examinan las relaciones entre los clásicos factores de riesgo de enfermedad de las arterias coronarias (la adiposidad y sus consiguientes trastornos metabólicos) con la distensibilidad de las arterias, un dato que señala la afectación precoz de las arterias, en adolescentes entre 13 y 15 años de edad.
La ateroesclerosis, como proceso, se inicia en la infancia, mucho antes de que sus consecuencias clínicas se hagan aparentes en la vida adulta. El papel que desempeñan de los clásicos factores de riesgo para desarrollar una ateroesclerosis de las arterias coronaria (colesterol elevado, hipertensión arterial y tabaco) fueron, en principio, demostrados en la vida adulta, aunque es conocido cómo una ocasional exposición precoz a dichos factores de riesgo (a partir de la primera década de la vida) puede causar ateroesclerosis.
La prevalencia de la adiposidad y la obesidad en la infancia y en la adolescencia se ha incrementado hasta niveles epidémicos. Por otra parte, es bien sabido cómo la obesidad en el adulto se asocia con anormalidades metabólicas conocidas, en su conjunto, como síndrome metabólico, el cual se considera un factor de riesgo bien establecido para el desarrollo de la ateroesclerosis coronaria.
En consecuencia, dado el creciente aumento de la adiposidad y de la obesidad en la infancia y en la adolescencia, sería de interés establecer la relativa importancia de la adiposidad, sus trastornos metabólicos asociados y los clásicos factores de riesgo en el desarrollo de una enfermedad arterial en niños y adolescentes.
Los autores han medido en 471 adolescentes británicos (con edades entre 13 y 15 años) la capacidad de distensión de las paredes de una arteria del brazo, la arteria braquial, mediante ultrasonidos; también fueron medidas en estos adolescentes la adiposidad, la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos, y la insulina.
Todos los resultados de las mediciones de la adiposidad mostraron una relación inversa con la distensibilidad de la arteria (a mayor adiposidad menor capacidad de distensión de la pared arterial). Una asociación inversa con las medidas de adiposidad se observó con la medida de la resistencia a la insulina, presión arterial diastólica, proteína C reactiva y los restantes componentes del "síndrome metabólico". El colesterol total y el colesterol LDL se relacionaban también inversamente con la distensibilidad arterial, pero con menos "fuerza" estadística que con la adiposidad.
Las conclusiones de los autores son que la adiposidad, y sus consecuencias metabólicas, se asocia con disminución de la capacidad de distensión de la pared arterial en los adolescentes.
La relación inversa entre distensibilidad de la pared arterial y adiposidad es más "fuerte" que con el colesterol, y fue observada con niveles del índice de la masa corporal bastante por debajo de lo que se considera obesidad.
En resumen, estos resultados subrayan, según los autores, la importancia de controlar la simple adiposidad, y sus consecuencias metabólicas, en los adolescentes.
Fuente: Circulation
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