Infecciones y Bioterrorismo
La forma durmiente y duradera del bacillus anthracis ha sido reconvertida por el bioterrorismo en un arma teóricamente ideal para la destrucción masiva de una población. La diseminación deliberada de esporas del bacillus anthracis a través del servicio de correo en los EE.UU. ha puesto en marcha inmediatamente numerosos trabajos científicos con un doble objetivo: desarrollar un método que permita el diagnóstico muy rápido de la presencia de esporas en edificios y en los individuos presuntamente expuestos, y una terapéutica eficaz para los que hayan sido infectados. Hasta ahora el diagnóstico de la presencia de esporas mediante cultivos en laboratorios exige métodos que llevan demasiado tiempo y en el tratamiento se corre el riesgo que se desarrolle resistencia al antibiótico más efectivo hasta ahora, que es la ciprofloxacina.
Tres investigadores de la Rockefeller University de Nueva York, han conseguido matar dos pájaros de un solo tiro al aislar en un virus cuyo huésped habitual es precisamente el bacillus anthracis (los virus específicos de las bacterias se conocen genéricamente como bacteriofagos) una enzima cuyo papel en la relación entre el virus bacteriano y el bacillus anthracis es provocar la destrucción o lisis de la pared del bacilo (se trata, pues, de una lisina), con lo que se hace posible la salida al exterior de la progenie generada en su interior a partir del virus bacteriano invasor.
Los autores purificaron en primer lugar la lisina extraída del bacteriofago del bacillus anthracis, denominada PlyG, que se comporta como muy lesiva específicamente para este bacilo. Aunque la actividad destructiva de esta lisina tiene lugar biológicamente en el interior del bacilo, el grupo de la Rockefeller University ha demostrado que añadida externamente conserva su capacidad lesiva, tanto en medios sólidos como líquidos. En ratones también han demostrado que cuando la PlyG se inyecta 15 minutos después de ser infectados los animales con el bacilo, el 80% se salva de una muerte cierta. Al mismo tiempo, otro dato positivo es que en el bacillus anthracis no se consigue, mediante repetidas mutaciones, desarrollar resistencia a la acción lítica de la PlyG. En consecuencia, la lisina del bacteriofago del bacillus anthracis se postula como un muy potente antibiótico contra el bacilo causante del carbunco.
La segunda aplicación del hallazgo del equipo de la Rockefeller University ha sido probar que la PlyG puede ser utilizada en un método rápido para detectar la presencia de esporas del bacillus anthracis: dado que las esporas son resistentes en ese estado vegetativo a la acción de la lisina, añaden previamente el aminoácido L-alanina que las hace germinar y entonces trata a la naciente bacteria con la PlyG, destruyéndola y liberando sus componentes, entre ellos el ATP, su principal fuente de energía; ante la presencia de ATP, en un sistema constituido por la sustancia luciferina y la enzima luciferinasa, ésta degrada a la luciferina produciendo luz que es detectada por un medidor manual de luminosidad.
Fuente: Nature
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